Mediante órdenes dirigidas a las Embajadas y delegaciones en el exterior, los servicios de seguridad israelíes elevaron el nivel de alerta tras el asesinato, el martes, del líder de Hezbalá, Imad Moughniyah, perpetrado en un atentado con coche-bomba en Damasco.
Según informan medios de comunicación locales, las instrucciones se producen después de que los servicios de inteligencia advirtieran de amenazas específicas contra objetivos israelíes y judíos en todo el mundo.
Los servicios secretos temen que Irán o la milicia shiíta libanesa Hezbalá, que acusa a agentes de los servicios secretos israelíes en el exterior, el Mossad, de estar implicados en el asesinato de su líder, traten de responder a la muerte de Moughaniyah.
Además, representantes de empresas y agencias vinculadas con Israel, como la aerolínea El Al o las sucursales de la Agencia Judía, encargada de las relaciones de Israel con las comunidades judías en el exterior, también han sido llamados a extremar el nivel de alerta.
Israel negó ayer cualquier implicación en el asesinato del dirigente de Hezbalá, según un comunicado oficial de la Oficina del Primer Ministro israelí, Ehud Olmert.
Washington considera a Moughniyah el cerebro de los ataques contra la embajada estadounidense el 18 de abril de 1983 en Beirut que causó 63 muertos y contra el cuartel general de los marines de EEUU en Líbano el 23 de octubre de ese mismo año, en el que murieron 241 soldados.
También era buscado por las autoridades argentinas que lo consideraban presunto autor intelectual de los atentados contra la embajada de Israel y la mutual de la AMIA en 1992 y 1994, respectivamente.
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