“No hay nada que deseemos más que poner un fin al conflicto con nuestros vecinos, y no hay nada que beneficie más a ambos lados que el fin del conflicto”, dijo Olmert.
“Este no es de ninguna manera un conflicto sin solución, a pesar de las dificultades y obstáculos. Los principios para resolverlo, puedo decirlo con autoridad, no están tan lejos de nuestro alcance”, continuó.
“Entre nuestros vecinos hay líderes que entienden esto, y estamos llevando adelante negociaciones serias con ellos. Sin embargo, el eje del odio, el terror y la provocación que está haciendo la guerra en nuestra región, cuya cabeza es conocida, está haciendo todo lo posible para avivar el odio y alimentar la violencia. Por eso, el alcanzar la paz está condicionado a la unión de todos aquellos que desean la paz y la estabilidad de la región, con el fuerte apoyo de la comunidad internacional, en contra de la alianza profana que constituye el eje del terror”, añadió el primer ministro israelí.
“Si nuestros vecinos hubiesen respondido en 1948 a nuestra mano extendida en son de paz, ¡cuántas víctimas se habrían evitado de ambos lados! (…) Cuántos vastos recursos fueron destruidos en el nombre de la estúpida ilusión (la cual es, lamentablemente, aún prevaleciente en ciertas partes de Medio Oriente) de llevar a la eliminación del Estado de Israel, mientras se abandona criminalmente la posibilidad real de rehabilitar los campamentos de refugiados, terminar con la pobreza y la enfermedad, apagar las llamas, resolver las privaciones, ensanchar las mentes, construir un mejor futuro humano y nacional”, señaló Olmert.
Conmemoración
A comienzos del día, el primer ministro israelí habló en una ceremonia aparte en Mount Herzl, recordando el Yom Hazikaron, día de la memoria por los soldados caídos de Israel y las víctimas del terrorismo.
Olmert enfatizó el poder unido del lamento nacional, al decir que “no hay nadie en Israel para quien el precio de la Guerra le sea extraño”.
“Este día especial borra nuestras divisiones. El sentimiento de unidad y destino compartido es más fuerte que nunca (…) El día de la memoria es un día triste, pero libre de desacuerdos y muy israelí”, indicó Olmert.
El primer ministro se dirigió a los familiares de los difuntos directamente, diciéndoles: “Tendremos siempre en nuestros corazones una deuda de honor a sus hijos”.
Momentos antes del discurso de Olmert, Israel observó, a las 11.00 hora local, dos minutos de silencio por el día de la memoria.
Mientras las sirenas sonaban, los que caminaban frenaban para atender, el tráfico se detuvo y los conductores se bajaban de sus vehículos, mientras la radio y la TV suspendían sus transmisiones.