El 93 por ciento de los votantes en el referendo realizado ayer en Islandia rechazó por abrumadora mayoría un acuerdo que pretendía reembolsar 5.300 millones de dólares a Gran Bretaña y los Países Bajos por las deudas detonadas por el desplome de un banco islandés. Así, los votantes expresaron su ira contra los banqueros y su frustración con la economía.
El resultado del referendo no había estado en duda, ya que Islandia recientemente recibió una oferta de mejores términos de pago que los que contiene el acuerdo que estaban votando los residentes.
Los islandeses así, desafiaron a su parlamento y a las presiones internacionales que insistían con el pago. Alegan que el cronograma de reembolso es demasiado oneroso.
Sólo 1,8% votó por el "sí", según un recuento de los cerca de 143.000 sufragios. El resto de las papeletas estuvieron en blanco o fueron invalidadas.
Gran Bretaña y los Países Bajos quieren que se les reembolse el dinero que pagaron a sus ciudadanos con los depósitos en Icesave, un banco en línea que quebró en 2008, junto con la mayoría del sector bancario de Islandia.
Algunos islandeses encendieron fuegos artificiales en el centro de la capital, Reikiavik, en señal de celebración luego de anunciarse los resultados del referéndum.
El presidente Olafur R. Grimsson -que empujó la decisión del referéndum al negarse a firmar un acuerdo de reembolso acordado por el parlamento- manifestó que los habitantes de su país estaban furiosos por tener que pagar por las acciones de "unos banqueros avaros".
De todos modos, señaló que en algún momento los británicos y los holandeses tendrán su dinero.. Ambos países ya le han ofrecido condiciones de reembolso más favorables.