"Contrariamente a las decisiones del Consejo de Seguridad, Irán no ha suspendido sus actividades vinculadas al enriquecimiento", subraya el informe de la AIEA.
"Lamentablemente, en razón de una falta de cooperación de Irán (...) la agencia no pudo hacer progresos significativos" en la cuestión del plan nuclear del gobierno de Teherán, agrega el documento.
Este texto, que debe ser debatido por los 35 miembros del ejecutivo de la AIEA en una reunión en Viena el 27 de noviembre, deplora especialmente la falta de avances para determinar si Irán busca adaptar su misile Shahab-3 para cargas nucleares.
El Consejo de Seguridad de la ONU exige de Irán desde hace dos años que suspenda esas actividades para poder crear confianza, ya que este programa facilita un posible doble uso, civil y militar.
No obstante, los técnicos iraníes sigue introduciendo uranio en gas (UF6 hexafloruro de uranio) en las centrifugadoras para producir uranio enriquecido.
En total, ya hay instaladas, y en parte operativas, unas 6.000 centrifugadoras de gas para el enriquecimiento de uranio, un material legal para la Justicia internacional, pero especialmente delicado por su posible uso militar.
Los inspectores del OIEA han contabilizado que Irán ha producido hasta ahora unos 630 kilos de uranio poco enriquecido, con una pureza inferior al 5 por ciento.
En todo caso, una fuente cercana al OIEA confirmó que todo indica que los iraníes "están aprendiendo y haciéndose con las capacidades" nucleares, necesarias para un programa militar.
Estados Unidos y la Unión Europea temen que el programa nuclear iraní tenga objetivos militares, algo que Teherán rechaza alegando que sólo quiere producir energía eléctrica y perfeccionar las aplicaciones medicinales.