Los 130 países que suscriben el tratado recibieron la noticia con
alivio, ya que permite el inicio del debate sobre la reglamentación de
las actividades nucleares en el mundo.
Teherán había bloqueado el consenso sobre la agenda por un pasaje "que reafirma la necesidad de un total cumplimiento" del NPT (siglas en inglés del tratado), argumentando que éste es un “cheque en blanco” para apuntar contra la actividad nuclear iraní.
Un adjunto presentado por Sudáfrica asegura que en el debate se tratarán todos los temas que exige el tratado y que no se focalizarán solamente en el país islámico.
El NPT obliga a miembros que no poseen bombas nucleares a desistir de adquirirlas, garantiza el derecho de todos sus miembros a tener energía nuclear con fines pacíficos y exige a las cinco potencias nucleares originales post Segunda Guerra Mundial a desmantelar sus arsenales en etapas.
Con este panorama, se podría iniciar el debate para establecer prioridades para encuentros de seguimiento que conduzcan a la próxima Conferencia de Revisión del NPT, de toma de decisiones, en el 2010.
La disputa por la agenda, que paralizó la reunión casi desde su inicio el 30 de abril, fue reflejo del altercado entre las potencias occidentales e Irán por su negativa a detener el enriquecimiento de uranio. Por su parte Irán culpa a EE.UU. por querer señalar a Teherán como principal violador del NPT. Además está en contra de un pedido de Norteamérica que pretende castigar a las naciones que intenten retirarse del NPT.
Teherán podría abandonar el NPT si se intensifican las sanciones, al decir que no tiene sentido integrar el grupo si el país es castigado por algo que el tratado permite.