Irán dijo que sólo entregará información estrictamente esencial sobre su plan de construir 10 nuevas plantas de enriquecimiento de uranio, en una postura que avivará las sospechas occidentales sobre su programa atómico.
En una respuesta desafiante a la votación en la que la semana pasada la mesa directiva de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) reprendió a Irán por construir una segunda planta en secreto, Teherán dijo que construirá 10 nuevas instalaciones similares a la que la AIEA controla en Natanz.
En el 2007, la república islámica, en represalia a las sanciones impuestas por la ONU, renunció a un código de conducta de la AIEA que exige a los Estados que notifiquen a la agencia de planes nucleares tan pronto como sean bosquejados, para poder detectar en sus primeras etapas cualquier trabajo ilícito para construir una bomba atómica.
Irán volvió a un código de transparencia anterior de la AIEA que exigía solo una notificación de 180 días antes de que una instalación nuclear inicie su producción.
Un alto funcionario iraní dejó en claro que la república islámica aplicará la mínima exigencia de transparencia para su plan de nuevas construcciones, según reportó la agencia semi oficial de noticias IRNA.
Analistas aseguran que el país necesitará años e incluso décadas para una expansión del enriquecimiento de tales proporciones, pero temen que la adherencia iraní a reglas de notificación obsoletas aumente el riego de que Teherán intente utilizar el enriquecimiento en armas de forma clandestina.
El uranio enriquecido al ser transformado en combustible puede ser utilizado tanto para plantas de energía atómica como para el centro fisionable de una bomba atómica.
Un alto diplomático iraní involucrado en los ahora estancados diálogos nucleares con Occidente dijo que Irán continuará cooperando con la AIEA, sólo que siguiendo el acuerdo básico de resguardo de la década de 1970.