"El cuerpo de Guardianes revolucionarios probó recientemente un armamento marítimo del que ninguna embarcación o nave enemiga podrá estar a salvo en un radio de 300 kilómetros", afirmó el general de división Mohamed Ali Yafari, según recoge la agencia semioficial iraní Fars.
"La tecnología de este armamento es totalmente nacional y hasta ahora ningún otro país ha conseguido esta tecnología moderna", dijo Yafari, sin ofrecer más detalles.
El oficial iraní se mostró "seguro" de que con esta nueva arma "ninguna nave enemiga se atreverá a invadir las aguas de Irán, ya que en ese caso será hundido hasta el fondo de las aguas".
El cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (los llamados "Pasdarán") es la columna vertebral del régimen de los ayatolás de Irán, un ejercito ideológico encargado de protegerle contra las amenazas internas y externas.
Fuentes occidentales estiman que este cuerpo -creado el 5 de mayo de 1979 por un decreto del ayatolá Ruholá Jomeini, fundador de la República Islámica- cuenta con unos 350.000 miembros.
Los Guardianes de la Revolución cuentan con los mejores equipamientos militares, como los misiles Shihab-3, recientemente probados con éxito, y el sistema de defensa antiaéreo ruso TOR-M1.
Al igual que el Ejército regular iraní, los "Pasdarán" se hallan bajo las ordenes directas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que está encargado de designar a sus comandantes.
Presión internacional
Este sábado se venció un plazo informal dado a Irán para que respondiera a una oferta de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, China y Rusia para poner fin a su polémico programa nuclear.
Los citados países dieron a Teherán un plazo de dos semanas, a partir del 19 de julio, para que respondiera a su oferta de no imponer más sanciones sobre Irán a cambio de que el país congelara sus actividades nucleares.
"No le dejan más opción al Consejo de Seguridad que la de aumentar las sanciones", dijo Grenell.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, afirmó el sábado que su país "no renunciará ni a un ápice" de su derecho nuclear.
Los países occidentales acusan a Teherán de querer desarrollar armas nucleares bajo la tapadera de un proyecto civil para la generación de electricidad.
Irán insiste en que su programa de enriquecimiento de uranio persigue exclusivamente la generación de electricidad.
Pese a la solicitud de Estados Unidos, diplomáticos representantes del resto de miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han señalado que preferirían no iniciar ahora una nueva ronda de negociaciones para imponer sanciones adicionales a Teherán.