Unas 5.000 personas se reunieron frente al edificio del Tribunal Supremo de Pakistán para respaldar al presidente de esa corte, Iftikar Chaudhry, alejado de su cargo en marzo por el jefe de Estado Pervez Musharraf, que con esa decisión provocó una tormenta política y judicial en el país.
La sede del Supremo recibió una nueva presentación del caso Chaudhry en medio de la tensión ente los manifestantes y la Policía, que protagonizaron algunos enfrentamientos, con grandes medidas de seguridad en torno al edificio.
Entre los manifestantes para apoyar al magistrado había abogados, jueces, activistas y representantes de los partidos políticos de la oposición, en primera línea de las protestas que comenzaron hace casi dos meses.
Ante posibles movilizaciones con motivo de la audiencia de hoy, las autoridades lanzaron en las últimas 24 horas una operación en la que cerca de 300 personas fueron arrestadas de forma preventiva en diferentes lugares del país, con cargos relacionados a la provocación de desórdenes públicos.
Los partidarios de Chaudhry aseguran que todo responde a maniobra política para deshacerse del poderoso magistrado, que investigó violaciones de los derechos humanos en Pakistán y adoptó medidas en contra de los intereses del régimen.
Después de que decretara su suspensión, el caso pasó a la Comisión Judicial del Supremo, un organismo integrado por cinco magistrados de los que tres han sido recusados por Chaudhry.
El juez ha cuestionado además la competencia de la Comisión para llevar su caso, al tiempo que ha puesto en duda que el presidente tenga la autoridad constitucional para suspenderlo de sus funciones, dos cuestiones que ha planteado ante el propio Tribunal Supremo.