Según el documento, Irán ha informado al Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que había comenzado a construir la planta bajo tierra cerca de la población de Qom en 2007, pero el organismo tiene evidencia de que el proyecto comenzó en 2002, se interrumpió en 2004 y se reanudó en 2006. Irán informó de la existencia de esta segunda instalación en septiembre pasado, despertando la inquietud en los países occidentales.
Los insperctores del AIEA también descubrieron que Teherán ha reducido desde agosto la cantidad de centrifugadoras de para enriquecer uranio en la planta principal de Natanz en 650, para llegar a 3.956, aunque elevó ligeramente la cifra total de máquinas instaladas a 8.692. Expertos y diplomáticos occidentales creen que el retroceso se debe probablemente a fallos técnicos.
El AIEA también ha criticado a Teherán por no cooperar lo suficiente para esclarecer los asuntos más controvertidos de su programa nuclear y advirtió de que su información sobre algunas de esas actividades está disminuyendo.
Si Irán no cambia de actitud, "no estará en una posición de dar información creíble sobre la ausencia de material y actividades nucleares no declaradas", aseguran los inspectores.
Un alto funcionario cercano a la agencia de la ONU dijo que la investigación sigue "estancada" en sus partes más sensibles, como la posible dimensión militar, y que "en general los conocimientos del la Agencia (sobre el programa nuclear iraní) están disminuyendo".