El Consejo de Guardianes comprobó irregularidades en las elecciones presidenciales del 12 de junio en Irán, según informó ayer el canal de televisión iraní Press TV en su página web. Entre tanto, desde Alemania, la canciller Angela Merkel pidió el domingo a Irán que recuente los votos de las disputadas elecciones presidenciales, se abstenga de utilizar la fuerza contra los manifestantes y permita informar libremente de la situación.
Según indicó la emisora, se determinó que en 50 ciudades votaron más personas de las que figuraban en el padrón electoral. El portavoz del Consejo de Guardianes dijo al canal IRIB que las irregularidades se refieren a más de tres millones de votos. Sin embargo, subrayó que aún se debe establecer si estos votos fueron decisivos para el resultado de las elecciones.
El Consejo de los Guardianes se había declarado dispuesto a recontar el diez por ciento de los votos, a modo representativo, en el marco del conflicto desatado en el país tras las elecciones, según informó la radio estatal el sábado.
Merkel pidió a los dirigentes iraníes que permitan las manifestaciones pacíficas, que no usen la fuerza contra los dirigentes, liberen a los opositores detenidos, permitan a los medios de comunicación informar libremente de lo que ocurre y recuenten los votos de los comicios presidenciales.
"Alemania está junto al pueblo de Irán cuando desea ejercer su derecho de libre expresión y libertad de asociación", dijo la mandataria alemana en una declaración breve.
Merkel insistió que los derechos humanos "deben ser respetados plenamente".
Horas antes de que la canciller emitiera la declaración, el ministro iraní de Relaciones Exteriores Manouchehr Mottaki criticó a Alemania, Francia y Gran Bretaña por hacerse eco de las informaciones sobre irregularidades en la reelección hace una semana del presidente islámico Mahmud Ahmadinejad.
Por su parte, el ministro francés de Relaciones Exteriores Bernard Kouchner pidió a la comunidad internacional que intente dialogar con los líderes iraníes, citado el domingo un diario galo.
Kouchner, según el Journal du Dimanche, indicó que aunque los manifestantes iraníes piden el respaldo internacional, "esto no significa que seamos nosotros los que solucionemos el problema en lugar de hacerlo los iraníes".
El presidente francés Nicolas Sarkozy ha sido uno de los mayores detractores internacionales de la forma en que la teocracia iraní ha encarado las protestas callejeras a lo largo de esta semana, que consideró "brutal" y "completamente desproporcionada".
De acuerdo con los datos oficiales, el presidente Mahmud Ahmadineyad fue reelecto con casi el 63 por ciento de los votos, mientras que el candidato opositor Mir Hussein Mussavi obtuvo el 34 por ciento.
El resultado electoral desató protestas masivas. Sólo el sábado, murieron diez personas por el duro accionar de la policía y las milicias Basij, cercanas al gobierno. Cientos más resultaron heridas y más de 450 fueron detenidas.
En la República Islámica de Irán, en la que los religiosos también definen la política, el Consejo de los Guardianes es un importante organismo de control. Sus 12 miembros evalúan todas las leyes presentadas por el Parlamento para determinar si son compatibles con el derecho islámico.