El embajador iraní ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Ali Asghar Solatnieh , acusó a Estados Unidos y a otros países occidentales de querer prolongar más de lo debido la investigación que se realiza sobre el programa nuclear de su país.
"Cuando los países miembros vean estos documentos confidenciales se darán cuenta que se trata de (pruebas) falsificadas" en contra de Irán, dijo hoy el representante de Irán.
Estados Unidos había entregado el año pasado supuestas pruebas que demostrarían que Irán estuvo trabajando y estudiando aspectos militares de su programa nuclear.
"Parece un proceso interminable. EEUU tiene una agenda oculta, quiere politizar este organismo técnico y mantener el asunto iraní en la agenda de la Junta", afirmó Soltanieh.
"No vamos a tolerar amenazas, intimidaciones o humillaciones, nunca vamos a permitir que nos priven de nuestras actividades nucleares pacíficas", agregó el diplomático.
Además, Soltanieh anunció que si la investigación de su programa nuclear se reduce a un nivel "rutinario", Irán estaría dispuesto a aumentar su cooperación con los inspectores de la ONU.
El embajador iraní amenazó en su discurso ante la Junta que Irán podría querellarse contra ciertos países por haberle causado daños económicos y políticos durante la investigación nuclear que lleva ya cinco años.
El representante de Estados Unidos en Junta, Gregory Schulte, denunció ayer que Irán se encuentra cada vez más cerca de construir una bomba atómica.
"Con cada día que pasa, Irán está más cerca de controlar la tecnología que necesita para construir un arma (nuclear)", advirtió Schulte ante la AIEA.
Los países de la Unión Europea declararon que siguen "seriamente preocupados" porque tras cinco años de investigación, la AIEA no ha podido determinar la naturaleza del programa nuclear iraní.
La Unión Europea también puso de manifiesto su preocupación por el hecho de que Irán continúe desoyendo las exigencias de la Junta y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para suspender su programa de enriquecimiento de uranio.
Esa actividad, legal bajo el derecho internacional, es especialmente delicada debido a su posible doble aplicación, civil y militar.
La Junta y el Consejo de Seguridad exigen desde hace años que Irán suspenda la investigación y producción de uranio enriquecido como medida de creación de confianza durante la investigación que trata de aclarar el verdadero objetivo del programa atómico iraní.