Ante la negativa del régimen iraní en frenar su producción de uranio enriquecido, las grandes potencias occidentales acordaron en Londres ofrecer nuevos incentivos a Irán para que ponga fin a su programa nuclear, según indicó David Miliband, secretario de Relaciones Exteriores británico, David Miliband.
"Estoy contento de anunciar que logramos un acuerdo sobre un ofrecimiento que será hecho al Gobierno de Irán", dijo Miliband en un comunicado televisado, aclarando que los detalles de la oferta no serán divulgados públicamente.
Previo a llegar a esta decisión, la secretaria de Estado norteamericana, manifestó escepticismo en relación a endulzar los incentivos para Irán para que frene sus trabajos nucleares, instando por el contrario a una aplicación más severa de las sanciones de la ONU contra Teherán.
“La diplomacia tiene muchas formas (…) y no es siempre una cuestión más suavidad”, dijo Rice a los periodistas mientras se dirigía a Londres para las reuniones de hoy viernes sobre el programa nuclear de Irán y la ayuda a los palestinos.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania se reunieron para discutir su esfuerzo largamente bloqueado para persuadir a Irán de que suspenda el enriquecimiento de uranio, un proceso que puede producir tanto combustible para plantas de energía nuclear como bombas atómicas.
EEUU y algunos de sus aliados sospechan que Irán utilice su programa nuclear civil para encubrir el desarrollo de bombas atómicas. Irán lo niega, diciendo que lo que busca es generar electricidad, para así poder exportar más de su petróleo y gas.
La idea de ‘colgar más zanahorias’ frente a Irán –renovar los incentivos- fue apoyada por Rusia, cuestión que fue examinada por las seis potencias reunidas en Londres –Gran Bretaña, China, Francia, Rusia, EEUU y Alemania.
Teherán ha rechazado hasta ahora una oferta de junio de 2006 de incentivos de las seis potencias e ignorado tres resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que imponían sanciones por no detener sus trabajos nucleares.
Los beneficios ofrecidos a Irán entonces si suspendía su enriquecimiento de uranio y negociaba con las grandes potencias incluían cooperación nuclear civil y un comercio mayor en aviación civil, energía, alta tecnología y agricultura.