Seis potencias mundiales acordaron, el viernes, ofrecer un nuevo paquete de incentivos para convencer a Irán a que suspenda el enriquecimiento de uranio, un proceso al que Occidente cree que Teherán busca dominar para poder construir armas nucleares.
Irán, el cuarto productor de petróleo más grande del mundo, insiste en que su actividad de enriquecimiento está enfocada a la generación de electricidad, y afirma que el programa es un derecho nacional al que no renunciará.
“Esos incentivos que violan el derecho de la nación iraní de cualquier forma no serán revisados por el Estado islámico”, dijo el vocero del ministerio de Exteriores iraní, Mohammad Ali Hosseini, en una conferencia de prensa.
Un alto diplomático de la Unión Europea en una reunión de revisión del Tratado de No proliferación nuclear (TNP) en Ginebra dijo: “Esto parece una reacción temprana que podría no ser particularmente seria”.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –EEUU, Francia, Gran Bretaña, China y Rusia- y Alemania ofrecieron un paquete a Irán en 2006, el que requería que Irán frenara su enriquecimiento. Teherán lo rechazó.
“En relación al paquete de incentivos (…) creemos que el camino adoptado en el pasado no debería continuar. Deberían actuar basados en realidades y regulaciones internacionales. Las conversaciones deberían tenerse en base al respeto de los derechos de las naciones”, dijo Hosseini.
Aseguró que Irán no había recibido formalmente ningún paquete nuevo.
Camino al aislamiento
Los incentivos ofrecidos a Irán en 2006 incluían cooperación nuclear civil y un comercio más amplio en aviación civil, energía, alta tecnología y agricultura, si Teherán suspendía el enriquecimiento y negociaba con las seis potencias.
Un diplomático europeo ha asegurado que el núcleo de la oferta previa –ayudar a Irán a desarrollar energía nuclear civil- permanece. Gran Bretaña dijo que los detalles sólo serían revelados al gobierno iraní.
En la reunión de Ginebra, el jefe de la delegación norteamericana Christopher Ford instó a Irán a aprovechar la oferta como “su mejor oportunidad para la prosperidad futura (…), en vez de un camino de aislamiento”.
Dijo que la posición de Irán de metas exclusivamente pacíficas era “fantástica” desde que había suficientes reservas de uranio “sólo para un puñado de armas nucleares”, no para una red de centrales de energía para las que necesitaría importar combustible.
“Es trágico que el gobierno (de Irán) haya permanecido tan determinado a un curso contrario de engaño, ilegalidad y confrontación tan inapropiado a los herederos de una cultura tan gloriosa y ancestral”.