"Canadá lamenta la decisión del gobierno iraní de exigir a nuestro embajador la salida de Teherán, algo completamente injustificable", dijo Bernier en un comunicado.
"Canadá e Irán intentan desde hace un tiempo ponerse de acuerdo sobre un intercambio de embajadores, pero lamentablemente a nosotros nos ha sido imposible aceptar los candidatos hasta el momento propuestos por Teherán", explicó el ministro.
"Creemos que la expulsión de nuestro embajador es una desafortunada e injustificable consecuencia de esa situación", precisó.
La permanencia de la legación canadiense en la capital iraní estará asegurada por el encargado de negocios. En ese sentido, Bernier aseguró que aspira a "mantener la comunicación" con las autoridades iraníes.
"Las embajadas de ambos países en las capitales respectivas permanecerán abiertas y seguirán ejerciendo sus actividades regulares", añadió.