Las declaraciones vertidas ayer por el presidente estadounidense George W. Bush, en relación a la diplomacia como instrumento más relevante para actuar en la problemática nuclear iraní, así como también las declaraciones del consejero guía del Ayatollah Alí Jamenei y del líder de la diplomacia iraní, Manuchehr Mottaki, son muestras del intento de las partes de bajar la tensión que algunos comentarios previos sobre la inminencia de un ataque a Irán habían espoleado hasta llegar a un nivel crítico.
Las amenazas, contraamenazas y contra-contraamenazas que se percibieron entre Israel, Irán y EEUU habían alcanzado nuevos ‘niveles de histeria’ en los últimos días, tal como publicó el Washington Post. Israel abiertamente amenazó con atacar el programa nuclear iraní, Irán amenazó con cerrar las rutas que llevan el petróleo, y el comandante de la flota norteamericana en el Golfo Pérsico, el vicealmirante Kevin Cosgriff, afirmó que esto sería un “acto de guerra”, requiriendo por lo tanto una respuesta militar norteamericana.
Tal fue el telón de fondo ayer, mientras el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, se enfrentaba a las cámaras en la sala de informes del Pentágono. Mullen, recién regresado de un viaje a Israel que aumentó aún más las especulaciones sobre un ataque israelí, fue preguntado sobre si los comentarios de Cosgriff aumentarían la tensión con Irán.
“En realidad”, contestó el jefe, “pienso que el almirante Cosgriff (…) hace una declaración acertada”. No obstante, el jefe del Estado Mayor Conjunto advirtió que "abrir un tercer frente" en Irán, tras los de Irak y Afganistán, "sería extremadamente difícil" para el ejército norteamericano.
Paños fríos
Las últimas declaraciones de las partes involucradas –Israel, Irán y EEUU- habían espoleado la posibilidad de un ataque inminente y de una consecuente respuesta militar inmediata.
No obstante, las declaraciones de Bush desde la Casa Blanca ayer, buscaron calmar la situación, así como también lo intentaron los comentarios de funcionarios iraníes sobre un compromiso negociado.
Efectivamente, luego de que le preguntaran sobre cuán confiado está de que Israel no lanzará un ataque militar sobre Irán antes de fin de año, el presidente norteamericano contestó: “Siempre he dicho que todas las opciones están sobre la mesa, pero la primera opción para EEUU es resolver este problema diplomáticamente”.
En este intento por abogar a favor del descenso de las tensiones, Teherán, por su parte, llamó primero, por intermedio de Ali Akbar Velayati, consejero del guía supremo Ali Jamenei, a "un compromiso" negociado, en un texto publicado ayer miércoles en el diario francés Libération.
"La tecnología y el dominio de la energía nuclear civil iraní deben ser preservados. Constituyen un logro para los objetivos pacíficos de Irán y una herencia de la generación de la revolución", escribe el ex ministro de Relaciones Exteriores.
Más tarde, desde las Naciones Unidas en Nueva York, el actual jefe de la diplomacia, Manuchehr Mottaki, se refirió a la perspectiva nueva de una solución negociada.
"Percibimos nuevas capacidades, vemos la posibilidad de llegar a una solución de múltiples facetas", declaró en una conferencia de prensa en la ONU.
También dijo que Teherán estaba "examinando" la oferta de cooperación presentada a mediados de junio por las grandes potencias (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania) implicadas en la ONU en las negociaciones con Teherán. Mottaki precisó que su país daría una respuesta "próximamente".
Teherán había presentado a mediados de mayo un conjunto de proposiciones para solucionar "los problemas del mundo", y en especial el de la proliferación nuclear. Las grandes potencias no comentaron su contenido.