Este lunes, según informara el vocero el vocero del poder judicial Ali Reza Jamshidi, la ciudad de Zahedan fue testigo de la aplicación de una condena a muerte contra un periodista, acusado de militar en el grupo armado Jundalá, el cual opera en la frontera con Pakistán. Las autoridades dijeron que Mirnehad había creado una agrupación para “colaborar” con Jundalá.
La organización Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, con sede en Nueva York, había denunciado que los fiscales iraníes procesaron a Mirnehad a puertas cerradas, y a su vez no presentaron ningún tipo de evidencia que probara que está vinculado a Jundalá, ni tampoco que participó en acciones armadas.
El periodista iraní trabajaba para un diario de Teherán, a la vez que se encontraba al frente de una organización que intentaba mejorar la educación primaria en Irán. Querían eliminarlo por sus críticas a autoridades locales, señaló el grupo.
"El juicio de Mirnehad" fue una farsa", denunció en ese sentido el coordinador del grupo, Hadi Ghaemi, por medio de un comunicado. "El asesinato de un civil sancionado por el estado, sin pruebas de crimen alguno, justificado por el 'terrorismo', es en sí una forma de terrorismo".