Fuentes del Ejército estadounidense anunciaron hoy el inicio de una campaña militar en el norte de la provincia de Basora, en el sur de Irak, para "perseguir a extremistas y evitar que lleven a cabo ataques".
En declaraciones a la agencia de noticias independiente iraquí Asuat al Iraq (Voces de Irak), el portavoz del mando militar de EEUU Chris Ford explicó que la operación, que comenzará hoy, se desarrollará en la zona de Al Latif, 15 kilómetros al norte de la ciudad de Basora.
Intervención anterior en Basora
Entre abril y marzo pasado, Basora fue escenario de una campaña militar, lanzada por el Gobierno del primer ministro Nuri al Maliki, para combatir a "criminales y grupos fuera de la ley" en Basora, uno de los bastiones de la milicia "Ejército del Mahdi", leal al clérigo chií Muqtada al Sadr.
La ofensiva derivó en violentos enfrentamientos entre los soldados y los milicianos que se extendieron a otras zonas del país y que se saldaron con centenares de muertos y heridos.
En la actualidad, las fuerzas iraquíes y estadounidenses están llevando a cabo ofensivas militares en las provincias de Nínive, en el norte de Irak, y en Misán, en el sur del país, y preparan otra en Diyala, en el noreste.
Mejora relativa en la seguridad
A pesar de la necesidad de nuevas intervenciones contra los rebeldes, un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indica que hay una mejora relativa de la seguridad en Irak. Según el informe de la institución, esto ralentizó el flujo de desplazamientos forzados y hasta alentó a algunos a retornar a sus lugares de residencia.
Sin embargo, a pesar de esa evolución positiva, la Organización recuerda que hay 2,8 millones de desplazados internos en Irak "que se enfrentan a condiciones de vida desesperadas y que muy difícilmente tienen acceso a alimentos, agua, atención médica y otros servicios básicos", apunta la OIM.
Otro problema mayor es el acceso a los alimentos, que sólo el 29% recibe de manera regular de parte del programa de distribución estatal, en tanto que el 49% recibe alguna ración de vez en cuando y el 21% no cuenta con ninguna ayuda de ese tipo.
No obstante, el 41% recibe algún tipo de asistencia alimentaria de otras fuentes, particularmente organizaciones humanitarias y entidades religiosas caritativas.
Con respecto al agua, el 80% dice que tiene algún acceso a ese recurso, lo que no significa que se trate de agua potable o apta para el consumo, recalca la OIM.