La tensión que se vive en Irak entre la comunidad chií y la suní se recrudece. A primera hora de la mañana de ayer, en la localidad iraquí de Ain Laila, en la provincia de Diyala, al noreste del país, un grupo de hombres armados asesinó a 21 personas e hirió a otra. Entre los fallecidos había 19 árabes chiíes y dos kurdos.
El Alcalde de la localidad de Qara Tappah, Serwan Shokir, explicó cómo ocurrieron los hechos. Los microbuses salieron de esta ciudad rumbo a Baquba, a 60 kilómetros de distancia, cuando en un punto intermedio, la citada Ain Laila, atacantes no identificados hicieron salir a 26 personas de los autobuses. Después, separaron a los cuatro suníes que identificaron en el grupo para asesinar a los demás como si de una ejecución con ametralladoras se tratara.
Entre los fallecidos se encontraban 12 estudiantes de secundaria que se dirigían a otra ciudad para realizar unos exámenes. Shokir señaló que los autobuses fueron obligados a parar y los pasajeros a abandonar los vehículos. Los cuatro árabes suníes que sobrevivieron al ataque fueron interrogados en la comisaría de Qara Tappah.
Conflicto sangriento
Por su parte, dirigentes suníes acusaban ayer a las fuerzas del Ejército y de la Policía iraquí de asesinar en una mezquita a 16 personas de su comunidad residentes en la ciudad petrolera de Basora, 550 kilómetros al sur de Bagdad, según denunció Jalaf Jalaf, miembro de la comisión instituida la semana pasada por el Primer Ministro iraquí, Nuri al Maliki, para tratar de detener la violencia en la segunda ciudad más poblada de Irak. Basora ha sido escenario en las últimas semanas de una ola de violencia de la que la minoritaria comunidad suní acusa a la mayoría chií.
Los ataques entre suníes y chiíes se producen en una jornada en la que el Parlamento iraquí debería haber elegido los ministros de Interior y Defensa. Aunque no se han dado razones para su aplazamiento, fuentes del Gobierno señalaron que la poderosa Alianza Chií está estancada en la posible nominación para el puesto de ministro del Interior.
Ayer también, el Ejército estadounidense admitió en un comunicado haber matado por error a tres civiles iraquíes durante un ejercicio de tiro de artillería, el viernes al norte de Bagdad. A raíz de estos, resultaron heridas otras tres personas que ya han salido del hospital.
Los mismos militares norteamericanos participaron en las operaciones de socorro. Por otra parte, ayer fue un día en el que las informaciones sobre la situación de los cuatro diplomáticos rusos secuestrados el sábado se sucedieron en una continua contradicción.
Por la mañana, la televisión iraquí informó sobre su liberación que, horas más tarde, desmintió un alto cargo del ministerio del Interior. La Embajada rusa no quiso hacer ninguna declaración al respecto.