Bagdad acusa a guardias de esta compañía de abrir fuego en forma injustificada en Bagdad, provocando la muerte de 17 civiles e hiriendo al menos a otros 20, en un incidente ocurrido a mediados de septiembre. Las autoridades también reclaman que Blackwater indemnice a cada una de las víctimas o a sus familias con US$8 millones.
Los empleados de las empresas de seguridad privadas que operan en Irak gozan de inmunidad y no pueden ser juzgados porla justicia del país. De igual manera, el FBI ha abierto una investigación sobre el incidente, desatando especulaciones de que los involucrados podrían ser juzgados en territorio estadounidense.
El lunes, un informe elaborado por el gobierno iraquí sobre los hechos del 16 de septiembre en la plaza de Nisoor los calificó de "crimen premeditado". La investigación indica que el número de civiles muertos fueron 17 -y no 11, como pensó originalmente-, y el de heridos alcanzó a los 22.
Las autoridades iraquíes reclamaron que se procese a los responsables del incidente.
La semana pasada, el director de la compañía, Erik Prince, insistió ante una comisión especial del Congreso de EE.UU. en la inocencia de su personal. Según Prince, sus guardias actuaron en defensa propia cuando un grupo de insurgentes atacó un convoy diplomático bajo su custodia.