"Pedimos que el gobierno cese sus ataques contra el pueblo iraquí y especialmente contra el movimiento sadrista", indicó a la prensa Hazem al Araji, responsable de la oficina de Sadr en Bagdad.
Si las autoridades mantienen su ofensiva, "Moqtada Sadr llamó a los iraquíes a ponerse en huelga en todas las provincias iraquíes, como primera etapa", declaró Araji, citando un texto del joven jefe religioso.
"Si el gobierno no nos escucha, llamamos a la desobediencia civil en Bagdad y en las otras provincias", añadió.
Mientras, las autoridades iraquíes impusieron este martes el toque de queda en tres ciudades chiitas al sur de Bagdad, informaron los servicios de seguridad, tras combates entre fuerzas regulares y milicias chiitas en el sur del país.
Esta medida fue tomada en Kut, Samawa y Nasiriya, tres localidades del centro y el sur de Irak, indicó la policía de esas ciudades.
Violentos combates se registraban este martes entre las fuerzas de seguridad iraquíes y los milicianos chiitas del líder radical Moqtada Sadr en Basora, segunda ciudad del país, en la cual el Gobierno decidió restablecer su autoridad.
Los enfrentamientos entre las tropas regulares y el Ejército del Mahdi, liderado por el jefe radical Moqtada Sadr, dejaron al menos cuatro civiles muertos y 18 heridos, según la policía. La gran ciudad de Basora -el principal centro petrolero de Irak- estaba paralizada.
El primer ministro iraquí Nuri Al Maliki supervisa personalmente las operaciones, lanzadas este martes de madrugada, según una fuente militar británica.
El lunes, Maliki anunció que el Gobierno federal estaba decidido a "restablecer la seguridad y la estabilidad e imponer el orden en la ciudad" de 1,5 millones de habitantes, cuyo control es estratégico para el Estado iraquí.
En un comunicado, el primer ministro denunció "una brutal campaña de los grupos que ponen en peligro la seguridad de la ciudad y atacan tanto a personalidades como a civiles inocentes".
Se impuso un toque de queda en Basora, a 550 kilómetros al sur de Bagdad, a partir del lunes al anochecer, y testigos señalaron un despliegue de las fuerzas de seguridad.
Los combatientes del Ejército del Mahdi tomaron posición en los accesos a los cuatro barrios que controlan en la ciudad, de mayoría chiita.
Los enfrentamientos se extendieron a otros barrios controlados por el Ejército del Mahdi, que goza de gran popularidad entre los sectores pobres.
El movimiento de Moqtada Sadr también tiene una gran influencia en Bagdad, en los barrios populares, y cuestiona la legitimidad del gobierno de Maliki.
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