Según informó un oficial de la policía, bajo la condición de anonimato, el atacante suicida hizo estallar los explosivos que llevaba en su cuerpo en medio de una procesión de fieles que salían de una mezquita chiita de Baquba, ubicada 60 kilómetros al norte de Bagdad. El policía indicó que un chií que participaba en el ritual notó a un extraño en la multitud y trató de impedirle su entrada a la mezquita a la vez que alertaba a los demás, al momento de la explosión.
Un testigo chií, que sólo se identificó como Abu Mohammed por temor a ser atacado, dijo que estaba cerca de la mezquita.
"De pronto oí una estruendosa explosión y vi que la gente corría en todas las direcciones", dijo. "Minutos después, alguien regresó al lugar en busca de familiares o sus hijos. En el piso había varios cadáveres y heridos".
El atentado se produce en momentos en que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ordenó reforzar las medidas de seguridad en la ciudad Kerbala, centro iraquí, por temor a atentados en la fiesta religiosa, informó hoy el ministro de Seguridad Nacional, Shirwan al Waili.
Más de dos millones de peregrinos circularán hasta el sábado, cuando culmina el festejo religioso de Ashura, que recuerda el martirio del Imán Hussein, en esa ciudad santa, en el año 680.
El ataque en un suburbio de la capital provincial, Bakuba, fue el segundo sufrido en dos días contra los feligreses chiíes. Ayer, una atacante suicida mató a por lo menos nueve personas entre los feligreses que se preparaban para el festival.
Desde el año 2003, militantes suníes han atacado en varias ocasiones las procesiones del Festival del Ashura, y cientos de personas han muerto a causa de disparos de mortero o explosivos en vehículos.
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