El Parlamento iraquí decidió aprobar una nueva enmienda a la Ley Electoral, por la que la próxima Cámara Legislativa contará con 325 escaños en lugar de los 323 que recogía la normativa electoral, con lo que se facilita la celebración de las elecciones generales de 2010.
La representación de las religiones y minorías étnicas de Irak creó tensiones en el debate previo a la aprobación de la ley.
El Vicepresidente de Irak, Tariq al Hashemi, ya vetó un proyecto de ley en noviembre. Sin embargo, un comunicado de su oficina asegura que esta vez no vetará la enmienda a la Ley Electoral aprobada por el Parlamento, con lo que allana el camino a la celebración de las elecciones el próximo año.
"Al Hashemi, Presidente de la Lista de Renovación, decidió retirar el veto que había presentado ante el Consejo Presidencial" y calificó la nueva ley de "justa", aseguró el portavoz del líder sunnita, Shaker Kutab, citado en la nota.
"La nueva Ley Electoral, que ha sido aprobada por unanimidad, reconoce los derechos de las minorías y de los expatriados", dijo Al Hashemi, que forma parte del consejo presidencial, que antes de dar su beneplácito a la ley forzó la introducción de varias enmiendas. Los iraquíes en Jordania, Siria y otras zonas son en su mayoría sunnitas, como Al Hashemi.
Según fuentes cercanas a las votaciones, tanto la misión de la ONU en Irak, como la Embajada estadounidense en Bagdad ejercieron una gran presión para garantizar el consenso político.
Asimismo, desde ambas misiones diplomáticas se instó a la Comisión Electoral de Irak a que convoque los comicios para el próximo febrero, en lugar de a mediados de enero como estaba previsto, según las mismas fuentes.
En un principio, las elecciones nacionales iban a celebrarse a mediados de enero, pero las autoridades dijeron que probablemente tengan lugar a fines de febrero o en marzo.