La policía informó que seis personas fallecieron en enfrentamientos durante la noche y una explosión en la mañana en medio de un funeral en Ciudad Sadr provocó la muerte de seis más y heridas a otras 14.
Irak conmemoraba hoy miércoles el quinto aniversario de la caída del régimen de Sadam Hussein con su capital, Bagdad, bajo el toque de queda y un nuevo aumento de la violencia en el bastión chiíta de Ciudad Sadr.
Este gran barrio situado en el este de Bagdad es escenario desde el domingo de combates entre el Ejército de Mahdi, leal al clérigo Moqtada al-Sadr, y tropas estadounidenses e iraquíes, en los que han muerto por lo menos 55 personas.
La Zona Verde de Bagdad, que comprende misiones diplomáticas y edificios de gobierno, también recibió descargas de cohetes y morteros. La embajada estadounidense confirmó los ataques, pero dijo que no había reportes de víctimas.
Fuerzas militares estadounidenses anunciaron que otros dos soldados murieron, elevando el número de víctimas a 13 desde el domingo cuando resurgieron los enfrentamientos. Los enfrentamientos comenzaron luego de que el mes pasado el Gobierno lanzó una campaña contra la milicia chiíta en la ciudad sureña de Basora. El ejército estadounidense afirma perseguir a "criminales" que lanzan cohetes contra Bagdad.
Sadr había convocado para este miércoles una manifestación multitudinaria en Bagdad como protesta por los cinco años de ocupación estadounidense, pero el martes decidió anularla para "evitar que corra sangre iraquí".
En la mañana de este miércoles, salvo los automóviles de las fuerzas de seguridad, en todo Bagdad no circulaba casi ningún vehículo y las calles estaban desiertas. Las autoridades militares impusieron una prohibición de circular a todos los vehículos entre las 05H00 y las 00H00 de este miércoles (las 02H00 y las 21H00 GMT) para evitar atentados con coche-bomba por parte de los insurgentes sunitas.
También la ciudad natal de Sadam Hussein, Tikrit, estaba bajo el toque de queda durante todo el día, según informa AFP.
El aniversario
Las tropas estadounidenses tardaron sólo tres semanas en derrotar al ejército de Sadam Hussein, poniendo fin a su régimen el 9 de abril de 2003.
Pero cinco años después, el ejército estadounidense y el nuevo gobierno iraquí, encabezado por los chiitas, siguen sin lograr poner fin de la violencia que ha costado la vida a decenas de miles de personas y ha desplazado a más de cuatro millones.
"Me tomó cinco años darme cuenta de que todas las promesas de iniciar una nueva vida democrática tras la caída de Saddam fueron de hecho una broma del Día de los Inocentes”, dijo a Reuters, Amina Abdul-Majeed, una trabajadora de un hospital.
Majeed Hameed, propietario de una tienda de regalos en el norte de Bagdad, afirma que los tanques estadounidenses que recorren la calles de Bagdad son visto ahora como fuerzas "enemigas".
Los temores de un nuevo auge de la violencia se acentuaron después de que Sadr, iracundo por los ataques contra sus milicianos, amenazase el martes con poner fin a la tregua que su Ejército de Mahdi ha respetado desde agosto.
En tanto, hoy continúa la presentación del principal comandante militar de EEUU en Irak, Gral. David Petraeus, y el embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, quienes testificarán nuevamente sobre Irak, en el Congreso en Washington.