Siete oficiales iraquíes fueron arrestados el viernes por sospechas de corrupción y de liderar un escuadrón de la muerte dentro de las instalaciones. Según las fuerzas británicas, varios de los prisioneros mostraban señales de tortura.
Por otra parte, fuerzas de EE.UU. detuvieron a dos enviados iraníes que habían sido invitados por el presidente de Irak, Jalal Talabani.
Un portavoz dijo a la agencia de noticias AFP que el Presidente estaba disgustado por los arrestos.
El portavoz, mayor Charlie Burbridge, dijo que el reciente allanamiento era la continuación de una operación que empezó este mes contra la Unidad. "Purgamos a una parte mala y significativa de la fuerza de policía que ha estado atemorizando a la gente de Basora", dijo Burbridge.
El capitán británico Tate Dunlop dijo que las tropas llevaron a cabo evaluaciones médicas de los detenidos en el edificio antes de remitirlos a otra estación de policía.
El corresponsal de la BBC en Basora, Huw Williams, dijo que más de 1.000 soldados con apoyo aéreo y vehículos blindados entraron en las primeras horas de la mañana de hoy.
El Reino Unido tiene 7.200 soldados en el sur de Irak, la mayoría de ellos en el área de Basora, la segunda ciudad de Irak, que sigue siendo un lugar peligroso debido a las facciones chiítas que luchan entre sí por el control.
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