El primer ministro iraquí, que cuenta con el apoyo de EEUU, Muri al-Maliki, prometio que las fuerzas de seguridad combatirán a la milicia chiíta en Basra “hasta el final”, a pesar de que miles de seguidores del clérigo al-Sadr marcharon demandando su renuncia.
Los milicianos del Ejército Mahdi, leales a Moqtada al-Sadr, mantenían el control de las calles de Basra, la segunda ciudad más grande de Irak, desafiando una ofensiva gubernamental de tres días que ha llevado a la expansión de la violencia en todo el sur del país y en Bagdad.
En la marcha de este jueves, en la Ciudad Sadr, el gran barrio chiíta nombrado en honor al asesinado padre del clérigo, multitudes de hombres furiosos se conglomeraron coreando y gritando consignas anti gubernamentales.
También se realizaron masivas manifestaciones en los distritos norteños de Kadhimiya y Shula. Una fuente del Ministerio del Interior dijo que cientos de miles habían tomado las calles, pero no pudo ser independientemente confirmado.
"Exigimos la caída del Gobierno de Maliki. No representa al pueblo. Representa a (el presidente estadounidense George W.) Bush y (al vicepresidente Dick) Cheney," dijo Husein Abu Alisaid, residente de la Ciudad Sadr.
Aproximadamente 130 personas murieron y cientos resultaron heridos desde que el gobierno lanzó el martes una gran operación militar en la ciudad sureña de Basora, concentrándose en los distritos con fuerte presencia del Ejército Mahdi, la milicia de Sadr.
Los enfrentamientos han hecho explotar profundas divisiones al interior de la comunidad chiíta, mayoritaria en Irak, donde unos sectores apoyan a los políticos en el Gobierno de Maliki, que controla las fuerzas de seguridad, y otros a Sadr, que controla las calles en muchas áreas chiítas. Sin embargo, el cese al fuego declarado en agosto pasado por Sadr y elogiado por militares estadounidenses por haber ayudado a reducir la violencia continúa vigente.
Las autoridades impusieron toques de queda en el sur de Irak, para evitar que la violencia se extendiera luego de que las fuerzas de seguridad lanzaran la operación de Basora, la mayor ofensiva militar realizada por las fuerzas iraquíes sin apoyo de unidades de combate de Estados Unidos o Gran Bretaña.
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