Los choques se dieron en el barrio chiíta de Ciudad Sadr, en Bagdad, bastión de los seguidores del clérigo chiíta Moqtada al Sadr, milicianos del “Ejército del Mahdi”. Según informaron hoy fuentes policiales a Efe, los enfrentamientos, que comenzaron anoche, continúan de forma esporádica entre las tropas conjuntas y el "Ejército del Mahdi".
La operación de hoy contra los llamados "criminales" por el Gobierno iraquí y el ejército estadounidense parece ser la plasmación de las palabras del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, que prometió seguir la campaña que lanzó en la ciudad de Basora, sur de Irak, contra los milicianos "sadristas".
"Comenzamos en Basora y ahora debemos extender (las operaciones) a todas las partes de Irak. Tenemos que dar una lección a esos criminales y que se den cuenta de que deben acatar la ley. Por lo tanto, seguiremos persiguiéndolos por todo Irak", dijo Maliki.
Aunque no especificó cuáles iban a ser las nuevas campañas, sí mencionó por su nombre a Ciudad Sadr, la populosa barriada bagdadí.
La llamada "batalla de Basora", que la semana pasada libraron tropas gubernamentales con el "Ejército del Mahdi", se saldó con 200 insurgentes muertos, según las cifras ofrecidas por el Ministerio del Interior.
En esta nueva jornada de violencia, un grupo armado había secuestrado pistola en mano a un grupo de 42 estudiantes en las cercanías de la ciudad de Mosul, al norte de Irak, pero no tardaron en ser puestos en libertad.
Los enfrentamientos entre facciones chiítas no han dejado de sucederse esta última semana, a pesar de la tregua declarada por al-Sadr. La situación pone en peligro la posible reducción progresiva de las fuerzas estadounidenses en el país, cerca de 158.000 soldados en total desplegados.
La ONU asegura que sólo esta semana han muerto en Irak al menos 700 personas.