"Hemos dado pasos importantes para conseguir muy pronto un acuerdo estratégico de seguridad con Estados Unidos", dijo Talabani al término de su encuentro con Bush en la Casa Blanca.
Ambos países están negociando un nuevo acuerdo de seguridad que brindaría una base legal para que las tropas norteamericanas permanezcan por tiempo idefinido en Irak después de que el 31 de diciembre expire el mandato de la ONU.
Las conversaciones se interrumpieron a principios de mes después de que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, declarara que las discusiones estaban estancadas debido a preocupaciones respecto a la soberanía de su país. Pero la semana pasada Maliki y Bush hablaron por teléfono para resucitar el diálogo.
Los dos países consideran vital un largo compromiso de carácter militar para favorecer la inversión en Irak, el desarrollo de la industria petrolera y el regreso de cientos de miles de desplazados.
El Pentágono ha ido retirando tropas estadounidenses de Irak de manera gradual después de que Estados Unidos envió más fuerzas el año pasado para sofocar la violencia. Para agosto, cinco brigadas de combate habrán sido retiradas, dejando unos 140.000 efectivos estadounidenses en el país.
El encuentro entre Talabani y Bush se da en momentos en que una nueva ola de violencia se cobró la vida esta semana de nueve soldados estadounidenses. Pese a ello, ambos líderes pintaron un panorama positivo.
"Aumenta la estabilidad, nuestra economía crece, mejoramos las relaciones con todos nuestros vecinos y empezamos a ocupar un papel importante dentro del mundo árabe", dijo Talabani.
En tanto, Bush alabó a los líderes iraquíes, apuntando la seguridad mejorada y las condiciones económicas así como los logros legislativos. "Estoy orgulloso de lo que han hecho y les agradezco las duras decisiones (que han tomado) para que la gente de un Irak libre pueda cumplir sus sueños y esperanzas," manifestó el mandatario estadounidense.
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