Al menos 12 personas fallecieron y otras 14 resultaron heridas, cuando una bomba colocada en una camioneta explotó cerca de una oficina de entrega de pasaportes en el norte de la capital iraquí, según fuentes de los ministerios de Defensa y del Interior.
Al Yazira informó que el vehículo estalló en un área comercial del predominante sunnita distrito de Adhamiya, y dijo que de acuerdo con el reporte policial y fuentes del Ministerio de Defensa tres oficiales de policía están entre los heridos.
Un capitán del ejército estadounidense cuya compañía brindaba apoyo a la policía iraquí dijo que el ataque tenía todas las características de un atentado de Al Qaeda. "Era un barrio seguro y estable", sostuvo, agregando que dicha organización terrorista siempre trata de desestabilizar las áreas consideradas seguras.
La segunda explosión se produjo en el centro de Bagdad, en la calle Palestina, cuando una bomba estalló al paso de una patrulla policial, hiriendo a nueve personas, seis de ellas civiles, precisaron las mismas fuentes.
En un tercer ataque, otros dos civiles resultaron heridos por un artefacto explosivo cuyo blanco eran, aparentemente, unos vehículos gubernamentales en el barrio de Al Ghadir, en el sureste de la capital. En la nueva ola de violencia, el pasado lunes tres kamikazes que aparentemente eran mujeres hicieron estallar sus cargas explosivas entre peregrinos chiitas en la capital, matando a por lo menos 25 personas e hiriendo a unas 75.
No obstante, la violencia en Irak ha descendido a su nivel más bajo desde 2004. El número de civiles iraquíes muertos en todo el país bajó a 387 en julio frente a los 448 fallecidos en junio y los 504 de mayo.
El balance de soldados estadounidenses muertos también descendió. En julio, 12 soldados estadounidenses perdieron la vida en Irak, la cifra más baja desde que las tropas norteamericanas invadieron Irak, en 2003, para derrocar al ex dictador Saddam Hussein.
Los atentados de hoy coinciden con la discusión que se está realizando en el Parlamento iraquí sobre un polémico proyecto de ley electoral provincial que ha hecho aumentar la tensión sobre la región de Kirkuk (norte), rica en petróleo, y ha levantado dudas sobre los comicios previstos inicialmente en octubre.
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