Una bomba colocada el domingo al paso de un convoy militar estadounidense en el sur de Bagdad costó la vida a otros cuatro soldados, elevando la cifra de víctimas del conflicto a las 4.000 desde que comenzó la invasión a Irak en 2003.
"Cuatro soldados de la división multinacional de Bagdad murieron el domingo” en un ataque terrorista cometido con un artefacto explosivo", anunció la comandancia estadounidense en un comunicado. En un comunicado divulgado el lunes, el Ejército añadió que, además, un soldado resultó herido en el ataque.
El ataque se produce un día después de que la Zona Verde de Bagdad recibiera un aluvión de morteros y cohetes que, según la Policía, acabaron con la vida de 17 personas. Este ataque se produce como consecuencia del ataque de helicópteros estadounidenses contra un pueblo en la provincia de Diyala, al noreste de la capital.
Con las últimas muertes el total de las pérdidas de la coalición encabezada por EEUU alcanza los 4.308 muertos, de los cuales 4.000 son estadounidenses, 175 británicos y 133 miembros de otros contingentes.
Además, 29.314 estadounidenses resultaron heridos desde el inicio del conflicto, lo que hace una proporción de un muerto por cada nueve heridos.
Un 40% de los militares muertos perecieron en atentados, en la mayoría de casos por la explosión de artefactos explosivos al paso de sus patrullas a pie o motorizadas, según la contabilidad del sitio.
Las bombas artesanales, conocidas con el acrónimo de IED (Improvised Explosive Device) causaron estragos en las filas norteamericanas, forzando al Pentágono a desplegar en el terreno vehículos de nueva generación con blindajes cada vez más sólidos.
El año más letal para el ejército estadounidense fue 2007, con 901 muertes, seguido de 2004 (849), 2005 (846) y 2006 (822), cifras que demuestran que la violencia anticoalición es constante desde hace cuatro años.
Cheney lamentó las víctimas
El vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, aseguró desde Jerusalén que lamenta "cualquier víctima" americana caída en Irak, después de que el último recuento de soldados estadounidenses muertos haya alcanzado los 4.000.
"Lamentamos cualquier víctima, cualquier pérdida. Esto puede tener un impacto psicológico sobre el público, pero se trata de una de esas tragedias que se pueden producir en nuestro mundo", declaró Cheney, que ha acabado una visita en Israel y en los territorios palestinos.