Desde la ciudad de Pau, en el suroeste francés, El adalid del centro François Bayrou y tercero según los sondeos, pidió el voto para romper la tradicional bipolarización derecha-izquierda. Por delante de Bayoru pero a menos distancia que al principio de la campaña, la socialista Ségolène Royal.
Flanqueada por el jefe del ejecutivo español, Jose Luis Rodríguez Zapatero quien la calificó de "cambio positivo", Royal ironizó sobre las ambiciones de su rival conservador: "Su proyecto es él mismo, el mío son ustedes....hago un llamamiento para que acudais a las urnas y digais claramente qué valores y que rostro quereís que tenga Francia"
Favorito, según casi todos los sondeos aunque a muy poca distancia de la aspirante socialista, Nicolas Sarkozy también dedicó parte de su mítin en Marsella a descalificar a su rival. "Cuando los candidatos no tienen ideas, cuando no creen en nada y que además, no están dispuestos a trabajar, solo pueden recurrir a los insultos, las mentiras y las insinuaciones".
Convencido de que volverá a dar la campanada como en 2002, cuando se coló en la segunda vuelta de las presidenciales, el candidato de la extrema derecha, Jean Marie Le Pen vaticinó en Niza la eliminación de Sarkozy debido, dijo a que carece de ideas propias.
"Si, -acusó- 30 años de críticas y de desprecios, tres décadas caricaturizando mis ideas para después retomarlas por completo y sin verguenza..."
Desde la medianoche del viernes, los franceses tendrán una jornada de reflexión.
Sorpresa electoral
A menos de dos días de las presidenciales, casi uno de cada tres electores franceses confiesa no saber todavía a quién votará. "No tengo mucha confianza en todo lo que nos cuentan por ahora, así que sigo reflexionando sobre mi elección", asegura una parisina. La infidelidad es otra de las características de los electores de 2007, y son muchos los que se dicen tentados a cambiar de campo. Incógnitas que se desvelarán este domingo.