Ingrid Betancourt llegará este viernes a París, donde será recibida por el presidente francés Nicolas Sarkozy.
Betancourt, quien recobró la libertad el miércoles junto con otros 14 rehenes, vuela en un avión fletado por la presidencia francesa en el que también va el ministro de Exteriores galo, Bernard Kouchner; la madre de la política, Yolanda Pulecio; su hermana Astrid; su actual esposo, Juan Carlos Lecompte; y su ex marido Fabrice Delloye, padre de sus hijos, Lorenzo y Melanie.
La comitiva salió de un aeropuerto castrense del oeste de Bogotá el jueves por la noche y se espera su llegada hacia el mediodía del viernes a la terminal militar de Villacoublay, cerca de París. Allí, la ex candidata presidencial colombiana, que también tiene la nacionalidad francesa, será recibida a las 4 de la tarde (hora local) por Sarkozy, con quien se reunirá luego en el palacio del Elíseo, según la presidencia francesa.
Betancourt, de 46 años, manifestó inmediatamente después del rescate que quería estar pronto en Francia, donde su caso despertó enorme solidaridad. La dirigente agradeció a ese país, donde vivió varios años y estudió, y rindió homenaje a quienes la apoyaron. "Soy colombiana, pero soy francesa, mi corazón está compartido (...); estaré con ustedes muy pronto. Sueño con estar en Francia", declaró.
"Quiero abrazar al (ex) presidente (Jacques) Chirac y a mi amigo de siempre (el ex primer ministro) Dominique de Villepin, que luchó por nosotros", añadió.
Sarkozy, que consideraba la liberación de Betancourt como una "prioridad" de su política exterior, sacó jugo político de la situación y expresó el miércoles la "inmensa alegría" de su país, en una intervención televisiva junto a los hijos de la ex rehén y su hermana.
Betancourt se convirtió durante el cautiverio en un símbolo del drama de los rehenes en el mundo, originando la movilización de artistas, asociaciones, personalidades y ciudadanos comunes. Dos comités de apoyo a su figura mantuvieron vivo el movimiento en Europa con múltiples operaciones -manifestaciones, conciertos, declaraciones- para atraer la atención de medios de comunicación y público.
Antes del viaje a París, la política narró las vicisitudes del secuestro, señalando que fue "tratada como un perro" y que consideró a diario la posibilidad de suicidarse, pero que los mensajes radiales de su madre la hicieron desistir.
La ex senadora fue rescatada junto con los estadounidenses Thomas Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell -contratistas del Departamento de Defensa de su país- y 11 miembros de las fuerzas de seguridad colombianas, algunos retenidos desde hace más de una década.
La operación fue ejecutada por un grupo de militares que se infiltró en la cúpula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), convenciéndola de la necesidad de trasladar a los cautivos en un helicóptero donde dos de los captores fueron reducidos en pleno vuelo, según el Gobierno.