El inspector general de Policía de la región, Pradeep Kapur, informó a la agencia IANS que las fuerzas de seguridad del Estado, que ya se habían desplegado en nueve distritos, debieron acudir a otros tres a los que se ha extendido la violencia.
Los choques entre ambas comunidades se iniciaron el pasado 23 de agosto tras la muerte del líder hindú Laxmanananda Saraswati, que los radicales hindúes atribuyeron a las minorías cristianas de la región, algo que éstas negaron.
La semana pasada, las autoridades dijeron que la violencia parecía en disminución, luego de que líderes hindúes y cristianos instaron a la calma. Pero durante el fin de semana volvieron a producirse disturbios en otras partes del estado.
Al respecto, fuentes gubernamentales informaron hoy que turbas hindúes incendiaron otras cuatro iglesias en los distritos de Koraput y Rayagada, al este del país.
Dos iglesias y varias casas fueron también quemadas en el distrito de Kandhamal, el epicentro de la tensión, a pesar de un toque de queda impuesto en la mayoría de sus pueblos, informó el lunes uno de los principales diarios del estado, The Samaja.
La violencia generó una condena internacional, a la que se sumó el Papa Benedicto XVI. Funcionarios del Gobierno local actualizaron la cifra de muertos, que actualmente es de 14 personas, y dijeron que habían recibido informes sobre la aparición de otros dos cuerpos.
Mientras, un líder católico de Orissa ya ha advertido de que si el Gobierno no detiene los ataques de los radicales hindúes, la comunidad cristiana organizará una milicia para defenderse de las agresiones.
"Ya han pasado ocho días y la violencia continúa. Si la situación persiste, no tendremos otra opción que formar" una milicia, dijo a IANS el sacerdote, que prefirió guardar el anonimato. |
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