Hughes, nombrada subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública en 2005, ha intentado en estos dos años combatir las opiniones negativas hacia EE.UU., surgidas desde la invasión de Irak y el caos posterior.
Sin embargo, su trabajo se ha visto dificultado en los últimos meses por los acontecimientos en el país árabe, especialmente la matanza de civiles iraquíes por agentes de la empresa de seguridad privada Blackwater.
"Los eventos negativos nunca ayudan", reconoció recientemente Hughes, una antigua reportera de televisión y asesora de comunicación que dejó el periodismo por la política para acompañar a Bush hasta la Casa Blanca desde su Texas natal.
En el anuncio de su despedida ante la prensa, la secretaria de Estado, Condoleeezza Rice, afirmó que la salida de Hughes deja "un agujero muy grande" en el departamento, si bien matizó que seguirá colaborando y asesorando en algunos proyectos.
Entre sus logros, la jefa de la diplomacia estadounidense destacó la creación de un Centro de Comunicaciones para el Antiterrorismo, así como conectar con medios de comunicación en Oriente Próximo con el fin de difundir el mensaje de Washington en la llamada 'guerra contra el terror'.
La dimisionaria, por su parte, reconoció que quiere pasar más tiempo con su familia y dedicarse a cuestiones personales, entre ellas mejorar sus conocimientos de español. "He pasado nueve de los últimos 12 años sirviendo al Gobierno, y después de estar moviéndome entre Washington y Austin ahora tengo ganas de volver a mi vida privada", dijo.