El accidente se produjo sobre las 09:40 horas (15:40 hora española) cuando, debido al mal tiempo, la aeronave se salió de la pista y acabó en las inmediaciones de un boulevard de la capital hondureña, donde embistió a varios automóviles y acabó estrellándose contra una pequeña tienda de comestibles. El aparato, un Airbus A-320 que llevaba 124 pasajeros a bordo más los tripulantes, cubría la línea Los Angeles-San Salvador-Tegucigalpa-San Pedro Sula.
Fuentes de la aerolínea Taca confirmaron que los 124 pasajeros están a salvo y son atendidos por los equipos de socorro que llegaron hasta el lugar y trasladan a los heridos a los hospitales cercanos.
Medios locales reportaron que hasta ahora hay al menos tres muertos: el piloto, un taxista que aún permanece bajo el avión y el presidente del BCIE, el nicaraguense Harry Brautigam.
Por su parte, el médico Tito Alvarado, del estatal Hospital Escuela de Tegucigalpa, confirmó la muerte de Brautigam, quien falleció por problemas cardíacos cuando estaba siendo tratado en este centro asistencial.
El director del BCIE por Honduras, Carlos Montoya, declaró a radio América de Tegucigalpa que "estamos sumamente consternados" por el fallecimiento del presidente de la institución, que "es una pérdida terrible".
Marcos Burgos, jefe de la Comisión Nacional de Contingencias, informó que "la pista estaba bien mojada", pero destacó que en los últimos meses ha sido objeto de reparaciones y mejoras para disminuir el riesgo que representa su ubicación. La tormenta tropical Alma ha provocado intensas lluvias en esta ciudad durante las últimas horas.
Mientras tanto, la policía mantiene acordonada e intenta despejar la zona pues el combustible de la aeronave se derramó y existe un inminente riesgo de explosión que haga "más grande la tragedia", dijo el portavoz de la secretaría de Seguridad, subcomisario Iván Mejía.
Según especialistas en aeronaútica, el aeropuerto de Toncontins de la capital hondureña, rodeada de montañas, es uno de los más peligrosos del continente. |
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