En un comunicado, el grupo chií denunció además "la piratería israelí en aguas internacionales".
Según informó el diario israelí Yediot Aharonot, que citaba a fuentes de Defensa, la embarcación contenía cinco contenedores con cohetes, pequeñas armas, granadas, proyectiles de mortero y misiles, y había partido de Irán con destino a la milicia armada de Hizbulá.
Según el diario Haaretz, el barco partió de Irán y posteriormente hizo escalas en Yemen y Sudán, antes de cruzar el Canal de Suez.
Tras la incautación de la munición, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, felicitó a la Marina y el Ejército por el que calificó de "un nuevo éxito en la interminable lucha contra los intentos de contrabando de armas y equipamiento militar que tiene como objeto fortalecer a los elementos terroristas que amenazan la seguridad de Israel".