La crisis en Líbano ha ingresado a una nueva fase, según consideró el líder de Hezbalá, Hasan Nasrallah, tras calificar la decisión del gobierno libanés de desmantelar y de tomar acciones legales contra la red de comunicaciones de la milicia chiíta como una declaración de guerra.
El Ejecutivo que lidera Fuad Siniora describió al tendido de red telefónica de la milicia libanesa como un "ataque contra la soberanía nacional", destituyendo posteriormente al general a cargo de la seguridad del aeropuerto de Beirut por complicidad con Hezbalá. Nasrallah, por su parte, advirtió que “cortará las manos” a quien se atreva a destruir la red de comunicaciones.
"Esta decisión es en primer lugar una declaración de guerra por parte del gobierno contra la resistencia y en beneficio de Estados Unidos e Israel", aseguró Nasrallah en una videoconferencia retransmitida por el canal al-Manar, el que pertenece al grupo chiíta, en la que se reclamó el "derecho a defendernos, a defender nuestra resistencia, nuestras armas y nuestra existencia". Según Nasrallah, la red de comunicaciones levantada por Hezbalá de manera paralela a la estatal es "la principal arma de la resistencia".
El gobierno libanés suspendió la huelga general convocada para ayer por los sindicatos, decisión desafiada por Hezbalá y que desembocó en enfrentamientos violentos entre los partidarios del gobierno y los seguidores de la milicia chiíta.
Según Nasrallah, la crisis de Líbano, incapaz de elegir presidente desde el pasado noviembre, "ha entrado en una nueva fase después de la peligrosa decisión tomada por el Gobierno" y no será resuelta hasta que el Gobierno retire las decisiones tomadas contra la formación chiíta y acepte un diálogo nacional.
Enfrentamientos que no cesan
Los seguidores de Nasrallah siguen bloqueando el aeropuerto de Beirut, por segundo día consecutivo, como así también otras importantes vías de comunicación de la capital libanesa. Ello obligó a la compañía nacional Middle East Airlines a suspender las salidas "a la espera de un desenlace positivo". Mientras tanto, los seguidores del gobierno interrumpieron el tránsito en una ruta que une Beirut con el sur de país, de mayoría chiíta, y armaron una barricada en la principal ruta que lleva a la frontera con Siria, uno de los principales sostenes de Hezbalá.
En el Valle de Bekaa, en el este del país, se produjeron enfrentamientos esporádicos entre partidarios de Hezbalá y del gobierno en dos localidades, según fuentes de las fuerzas de seguridad, en los que se registraron por lo menos tres heridos.
El Ejército advirtió hoy de que la situación amenaza su unidad. "La continuación de la situación (...) daña la unidad del estamento militar", indicó en un comunicado.