Los colonos escupieron, arrojaron piedras, agua y aceite a los agentes, que respaldados por fuerzas del ejército abatieron puertas fortificadas y desalojaron a los ocupantes uno por uno. Tres de los colonos se parapetaron en un búnker de hormigón armado.
"Esto es un delito contra la justicia y contra la historia judía", exclamó Noam Arnon, vocero de los colonos de Hebrón. "Estoy seguro de que volveremos. Hebrón tiene una larga historia y regresaremos".
El vocero policial Danny Poleg dijo que 4 soldados, 14 agentes y 12 colonos fueron heridos en el desalojo. Un colono y seis policías fueron hospitalizados. Y 11 de los colonos fueron brevemente detenidos y otros dos de ellos pasaron a prisión.
Un grupo activista opuesto a los asentamientos acusó a los colonos de montar una farsa para disuadir al gobierno de que ejecute los desalojos. "La próxima vez, el gobierno pensará dos veces antes de desalojar a la gente", afirmó Yariv Oppenheimer, líder del grupo Paz Ahora.
La operación del martes siguió a la negativa de varios soldados ortodoxos de participar en el desalojo. El ejército condenó a 12 de ellos, incluyendo dos comandantes, a breves penas carcelarias por la insubordinación.
En Hebrón residen unos 500 colonos religiosos judíos entre 170.000 palestinos, y los enfrentamientos entre ambos grupos son frecuentes.