Responsabilizando al grupo rival Fatah, el gobierno de Haniyeh presentó un comunicado tras la reunión, dando instrucciones a las autoridades de Gaza para encontrar a las personas involucradas en “el horrible crimen de ayer”.
“Aquellos culpables serán sujetos a la justicia en orden de ser un ejemplo para cualquiera que pueda pensar en derramar la sangre palestina”, decía el comunicado. Si son condenados, los perpetradores podrían enfrentar la pena de muerte.
A comienzos del sábado, las fuerzas de seguridad de Hamas arrestaron a docenas de seguidores de Fatah, arrojaron granadas a la casa de un líder de la facción y establecieron puestos de control a lo largo de Gaza, en una medida enérgica contra Fatah.
Un grupo de derechos humanos con base en Gaza informó que los funcionarios de seguridad de Hamas arrestaron a por lo menos 160 miembros de Fatah, y unas 40 instituciones relacionadas con el grupo fueron allanadas.
Los líderes de Fatah negaron estar involucrados en la explosión, y un colaborador con el presidente palestino Mahmoud Abbas dijo que la consecuente medida de Hamas estaba reduciendo las perspectivas para una eventual reconciliación entre los grupos rivales.
Si Hamas era en realidad un objetivo, sería este el ataque más mortífero desde que los militantes islámicos echaran a las fuerzas de seguridad aliadas con Fatah de Gaza en una toma violenta del poder más de un año atrás.
La explosión ocurrió debajo de un automóvil estacionado cerca de una concurrida playa de la ciudad de Gaza el viernes por la noche, según informaron funcionarios de Hamas. El estallido rompió las ventanas del auto y daño sus puertas
Tres miembros de Hamas y la niña fueron asesinados de inmediato. Dos activistas más de la agrupación islámica murieron por sus heridas el sábado y 15 personas resultaron heridas, de acuerdo con un comunicado por parte del ministerio palestino de Salud.
Entre los muertos en la explosión estaban un alto comandante de terreno de Hamas y Iyad al-Hayeh, un sobrino del legislador de Hamas Khalil al-Hayeh, dijeron funcionarios de salud. Osama al-Hayeh, un hijo del legislador, resultó herido.