La policía de Guinea puso fin a una manifestación antigubernamental en la que, al menos, ha muerto una persona. La protesta en la capital, Conakry, tuvo lugar a pesar de haber sido prohibida.
La vida pública en Guinea ha quedado prácticamente paralizada desde hace varios días por una huelga general contra el Presidente Lansana Conté. Casi todos los comercios y empresas permanecen cerrados y se suspendió el trabajo en la producción de bauxita, de la que Guinea es el primer exportador mundial.
Los sindicatos y la oposición guineana exigen la renuncia del presidente Conté, de 72 años de edad, y la formación de un nuevo gobierno. Según los opositores, Conté, que llegó al poder en 1984, es demasiado anciano y ya incapaz de gobernar Guinea.