"Las relaciones con la OTAN serán revisadas. Desde luego, esto afectará también a los programas de cooperación militar\", dijo hoy el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexandr Glushkó, en declaraciones a la agencia Interfax.
Según el diplomático, actualmente se efectúa un "inventario de la la cooperación" con la Alianza Atlántica. "Se analiza el estado de nuestras relaciones (con la OTAN) para adoptar las decisiones sobre los pasos a seguir", agregó.
Al respecto, el Ministerio de Defensa de Noruega recibió a última hora de ayer, una llamada del Ministerio de Defensa ruso, en la que se infromaba que Moscú planeaba "congelar toda la cooperación militar con la OTAN y sus aliados".
El martes pasado, el embajador ruso ante la OTAN, Dmitri Rogozin, acusó a la Alianza de "seguir anclada en la Guerra Fría" y declaró que Moscú tiene intención de revisar su cooperación con la organización atlántica.
Rogozin hizo estas declaraciones en Bruselas después de que los ministros de Exteriores de la OTAN acordaran que tras el conflicto de Georgia, la relación con Rusia no puede continuar como venía siendo hasta ahora.
El embajador ruso dijo que el duro mensaje de la OTAN contra la actuación de Moscú en Georgia es "palabrería, pues nadie quiere ni puede romper lazos con Rusia".
Mientras, en Georgia, blindados rusos regresaron hoy a la ciudad de Gori y al puerto de Poti, informaron fuentes oficiales y medios informativos georgianos.
El jefe de la policía de la región de Gori, David Tabuzaze declaró que esta madrugada un número indeterminado de acorazados rusos entró nuevamente en la ciudad, situada a 25 kilómetros al sur de la frontera administrativa con Osetia del Sur.
"No sabemos cuántos (blindados), porque no nos permiten entrar en Gori", dijo el jefe policial a la emisora de radio "Imedi".
Anoche más de medio centenar de blindados rusos abandonaron Gori en dirección a la separatista Osetia del Sur.
El secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Georgia, Alexandr Lomaya, declaró a la Televisión Pública que había sido testigo en primera persona del repliegue de un convoy de blindados rusos.
Gori, una estratégica localidad que se encuentra a unos 70 kilómetros al noroeste de Tiflis, y está bajo el control de las tropas rusas desde hace más de una semana.
Por otra parte, la cadena de televisión "Imedi" informó de que esta mañana varios transportes blindado rusos entraron en la base naval situada en el puerto de Poti.
Además las tropas rusas mantienes bajo su control las ciudades de Zugdidi y Senaki, en el noroeste de Georgia, así como varias localidades menores.
El Mando militar ruso anunció que a partir de mañana viernes aceleraría el repliegue de sus tropas del territorio georgiano administrado por Tiflis.
Las autoridades georgianas, así como Estados Unidos y la OTAN, demandan la retirada inmediata de las fuerzas rusa del territorio georgiano.
Escudo polémico
Rusia y Estados Unidos están enfrentados como no se veía desde la Guerra Fría. Al conflicto de Georgia se sumó también el polémico acuerdo por un escudo antimisiles que el país del norte planea instalar en Polonia.
Ayer, la cancillería rusa dijo en un comunicado que el objetivo evidente de los misiles es debilitar a Rusia, diciendo que eran parte de "esfuerzos estadounidenses por cambiar el equilibrio estratégico en su favor".
"Los misiles interceptores de largo alcance que van a ser desplegados en Polonia no tienen, y no van a tener en el futuro previsible, ningún otro blanco que los misiles balísticos intercontinentales de Rusia", dijo una declaración de la Cancillería.
"Está claro para nosotros -y los líderes de Estados Unidos no lo niegan- que el sistema estadounidense de defensa antimisiles en Europa será ampliado y modernizado. Es ese caso, Rusia se verá forzada a reaccionar, y no sólo por medios diplomáticos", agregó la declaración.
Empero, Washington sostiene que se trata de un sistema defensivo frente a las amenazas que representan estados como Irán o Corea del Norte.
La secretaria de Estado de Norteamércia, Condoleeza Rice, aseguró que este sistema balístico "es defensivo y no apunta contra nadie", y lo calificó como un sistema de seguridad frente a "las nuevas amenazas del siglo XXI".