Dicho descubrimiento ha provocado un fuerte movimiento militar en torno a la Casa Presidencial, lo que hizo que se dispararan los rumores de un golpe de Estado.
No obstante, el propio Colom desmimtió la posibilidad del golpe de Estado y ha anunciado que ha
ordenado una investigación a fondo para descubrir a los responsables de
esta red de espionaje que permitía una fuga constante de información.
El gobernante precisó que, dada esta situación, ha aceptado la renuncia de su jefe de seguridad, Carlos Quintanilla y consideró los hallazgos como un hecho "verdaderamente grave".
Colom aseguró que "no hay ningún indicio de que Quintanilla esté involucrado" en estos hechos, pero subrayó que "puede ser alguien cercano a él" o que esté dentro de la Casa Presidencial.
En horas de la tarde, el presidente brindó una conferencia de prensa donde anunció que se encontraron siete aparatos de grabación y dos cámaras ocultas dentro de la Casa Presidencial y otros objetos similares en su oficina privada y en la oficina de la Primera Dama.
El presidente estuvo acompañado de todos sus Ministros y Secretarios de Estado, con la sola ausencia de Quintanilla.
Esta es "una amenaza seria contra el Gobierno y vamos a dar con los responsables. Todos los aparatos serán analizados, vamos a hacer todo lo posible para encontrar la verdad de esto", subrayó Colom.
"Hemos tomado medidas especiales con mi familia, mi esposa, mis hijos, y con todos los ministros. El que sea capaz de colocar estos aparatos, puede ser capaz de cualquier cosa", indicó.
Según Colom, las unidades del Ejército mantendrán el control de la Casa Presidencial mientras se realizan las investigaciones y se coordina la reestructuración de su equipo de seguridad personal.
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