Así, en lugar de fortalecer su apoyo parlamentario como confiaba el conservador Caramanlis hace un mes, antes de la tragedia que dejó 67 muertos y que desvató 200.000 hectáreas de bosques , su partido deberá gobernar con doce escaños menos de los 165 que tenía en la Cámara, tras el escrutinio del 94 por ciento de los votos emitidos, según los datos emitidos por el Ministerio del Interior por internet.
Pero con el 42,19 por ciento de los votos, Nueva Democracia (ND), el partido liderado por Caramanlis, podrá gobernar otros cuatro años más en solitario con 153 del total de 300 escaños de la Cámara, gracias a la ley vigente, que premia al partido ganador.
Afrontará ahora una oposición radicalizada: el voto de protesta de la población fue acaparado por las pequeñas formaciones de la izquierda, al tiempo que la extrema derecha consiguió entrar por primera vez en el Parlamento ateniense.
Con el 7,95 por ciento de los votos, el Partido Comunista de Grecia (KKE) aumentó su presencia de 12 a 21 escaños, la Coalición de Izquierda Radical (SIRIZA) aumentó a 13 los seis que tenía con el 4,92 por ciento, y la extrema derecha Alerta Ortodoxa Popular (LAOS) se estrena en la Cámara con diez escaños y el 3,71 por ciento.
Frente a una multitud que lo aclamaba calurosamente, Caramanlis interpretó el apoyo obtenido como "un claro mandato para continuar con los cambios que necesita el país, para un progreso más rápido y decisivo".
El gran perdedor de ayer fue Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) de Giorgos Papandreu, que con un 38,23 por ciento de los votos obtiene 103 escaños, frente a los 117 que tenía.
La población parece haber rechazado, sobre todo, el agresivo intento del PASOK de explotar al máximo la tragedia de los incendios y las deficiencias de su combate, sin convencer sobre su capacidad de hacerlo mejor, pues los socialistas gobernaron durante once años antes de perder los comicios de 2004.
Al reconocer su derrota, Papandreu sorprendió esta madrugada a los observadores que vaticinaban su dimisión tras el debacle.
El líder socialista anunció que se someterá al voto de confianza de su partido para continuar al frente de la agrupación, al tiempo que instó a sus correligionarios a "luchar contra el conservadurismo y sus ideas".
Por otro lado, el ascenso de la LAOS hasta superar el mínimo del 3 por ciento de los votos requerido para entrar en la Cámara había sido vaticinado por todos los observadores, debido a su continua remontada desde las elecciones al Parlamento Europeo en 2004, cuando consiguió una representación en Estrasburgo.
La extrema derecha atrajo votos de la antigua ala extrema de Nueva Democracia, prometiendo trabajar para limitar la entrada de inmigrantes, rechazar el ingreso de Turquía en la Unión Europea (UE), imponer una enseñanza más nacional, y lograr un vínculo más estrecho entre el Estado y la Iglesia ortodoxa.
La ley electoral vigente desde 2004 favorece especialmente al partido victorioso al repartir 260 escaños del total de 300 entre todas las fuerzas que logran entrar en el nuevo Parlamento, y los 40 restantes se suman a los de la formación más votada.
Unos 9,8 millones de ciudadanos estaban convocados a las urnas en todo el país, donde el voto es obligatorio para los nacionales de entre 18 y 70 años, y voluntario para los mayores de esa edad.
La participación en las urnas fue del 73,88 por ciento, y la abstención del 26,22 por ciento, cuando en las elecciones del 2004 había sido del 24 por ciento.