"Para hacer que nuestro mensaje llegue (a la gente) debemos ser más humildes respecto a nuestras deficiencias, pero más convincentes respecto a nuestros logros", dijo el canciller en un artículo publicado este miércoles por el diario británico The Guardian.
En lo que fue visto por otros medios como una maniobra para posicionarse a la cabeza de la línea de sucesión, así como una crítica al estilo del actual liderazgo, Miliband escribió: "Cuando la gente escucha aseveraciones exageradas ya sea sobre fracasos o logros, entonces se desconecta".
Pocos apuestan en cambio por el actual Primer Ministro, en quien, pese a su evidente falta de carisma, muchos confiaron en un principio para que devolviera la moral a un partido desprestigiado por la impopular guerra de Irak y las sospechas de corrupción.
El político que, con una serie de maniobras, forzó el abandono de Blair en mitad de su tercera legislatura, no parece estar a la altura de las expectativas, según todas las encuestas, e incluso ha perdido en la actual crisis financiera el prestigio de competencia económica que se le atribuía.
El descalabro laborista en las últimas elecciones municipales en Inglaterra y Gales, en las que ese partido quedó en tercera posición, detrás incluso de los liberales demócratas, unido a las derrotas en otras elecciones parciales al Parlamento, ha causado un gran nerviosismo en sus filas.
El martes, el vespertino 'Evening Standard' citaba a un ex miembro del Gobierno laborista según el cual varios altos cargos del actual Ejecutivo estarían dispuestos a dimitir para forzar a Brown a dejar paso a otro dirigente con más posibilidades de ganar las próximas elecciones y en el que se mencionaba concretamente a Miliband como el favorito.
En su artículo en 'The Guardian', Miliband escribe que para que el mensaje laborista llegue a los ciudadanos, "tenemos que ser más humildes frente a nuestros defectos, pero también más precisos sobre nuestros logros", evitando las "exageraciones" en uno u otro sentido.
Miliband advierte al mismo tiempo del peligro de que los laboristas se dediquen todo este verano a un ejercicio de "introspección" o a un "debate sobre personalidades" y explica que lo necesario es convencer al electorado de lo conseguido, de cuál es su visión para el futuro y la forma de lograr esos objetivos.
En alusión a la era Blair, el ministro de Exteriores afirma que el Nuevo Laborismo ganó tres elecciones consecutivas ofreciendo al electorado "cambios reales" no sólo en las medidas políticas propuestas sino también en la forma de llevarlas a cabo y añade que eso es lo que hay que volver a hacer.