Las especulaciones sobre movimientos internos para forjar
la salida de Brown se han agudizado esta semana, tras la pérdida del escaño de Glasgow Este, uno de los más seguros con los que contaba el Partido Laborista.
Un ex miembro del gobierno laborista declaró al periódico: "Brown está demostrando ser un fracaso total y no faltan parlamentarios laboristas dispuestos a declararlo públicamente (...) He hablado con varios miembros del Gobierno que me han dicho que dimitirán si resulta necesario para forzar un cambio de líder antes de que sea demasiado tarde. Probablemente sean más de diez".
Y agregó que "otros diputados, entre los que me cuento, estamos decididos a firmar una carta en la que pediremos al Primer Ministro que dimita. No podemos ir a las próximas elecciones (previstas para el 2010) en una situación desesperada", explicó el parlamentario, que pidió mantener el anonimato.
El vespertino afirma que miembros del Partido Laborista intentan convencer al ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, y al titular de Sanidad, Alan Johnson, para formar lo que la prensa ha dado en calificar el "billete para soñar".
Dicha información coincide con una nota del diario 'The Times' en su edición digital, que señala que Miliband, y la 'número dos' del Partido Laborista, Harriet Harman, se encuentran ya preparando el relevo de Brown. Mientras que Harman cuenta con un amplio apoyo interno y el beneplácito de los sindicatos, y Miliband es considerado como el único perfil con el que cuenta el partido capaz de hacer frente al empuje del candidato conservador, David Cameron.
Según el periódico, los tiempos estarían marcados para, ya a partir del 1 de septiembre, hacer entender al primer ministro la necesidad de retirarse con lo que los medios de Reino Unido denominan como una "muerte con dignidad". Sin embargo, en caso de que tras esa primera semana de plazo insista en continuar en Downing Street, su propio gabinete pasaría a una segunda fase en la que contraatacaría con una renuncia en cadena a la que se sumaría la presión de los sindicatos, colectivo crucial en el aparato del partido y uno de los pilares de su financiación.
No obstante, la información ya ha sido desmentida por algunos de los señalados, como Harman, quien reiteró su apoyo a Brown en un comunicado en el que negó haber dicho a sus asesores "éste es mi momento" cuando conoció la debacle laborista en las elecciones del jueves, las cuartas consecutivas que el mandatario pierde en el apenas un año transcurrido desde que tomó el testigo de Tony Blair.
Lo que ocurre estos días es similar a lo vivido en setiembre del pasado año, cuando antes del congreso laborista de aquel año una carta de diputados desencantados con su liderazgo y una serie de dimisiones perfectamente orquestadas provocaron una crisis que obligó al entonces primer ministro Tony Blair anunciar que dimitiría en un plazo máximo de un año.