El gobernador estuvo alternativamente encerrado en su casa o en su oficina desde que fue arrestado el martes por cargos de corrupción federal, acusado de complotar la venta al mejor postor de la banca que deja vacante el presidente electo Barack Obama.
El vicegobernador se sumó a una serie de legisladores para exigir el juicio político a Blagojevich, diciendo que se convirtió en motivo de vergüenza para el estado y que ya no puede liderar. Su tasa de aprobación declinó a un irrisorio 8%.
"Cuando uno no tiene la confianza del pueblo, en una democracia no cabe otra cosa que renunciar", dijo el jueves el vicegobernador Pat Quinn.
La iniciativa es parte de un drama político que repercutió hasta en Washington.
El Chicago Tribune informó que empresarios conectados con Blagojevich y con el representante Jesse Jackson discutieron planes de recaudar un millón de dólares para el gobernador para persuadirle de que designara a Jackson al escaño vacante.
El Tribune cita fuentes que no identifica para afirmar que el empresario Raghuveer Nayak y Rajinder Bedi, asesor de Blagojevich, dijeron el 31 de octubre a los asistentes a una reunión que necesitaban recaudar el dinero para el gobernador a fin de asegurar la designación de Jackson.
"Raghu dijo que necesitaba recaudar un millón para Rod a fin de asegurarse de que Jesse consiguiera la banca", dijo al Tribune una fuente no identificada que asistió a la reunión. Blagojevich también estuvo presente en el encuentro que fue patrocinado por Nayak, un empresario de Oak Brook.
Se acusa a Blagojevich de hablar sobre una embajada, un puesto en el gabinete en el futuro gobierno de Obama, incluso la posibilidad de presentar su candidatura presidencial, mientras estaba claramente enterado de que pendía sobre él una investigación federal por corrupción.
"Cuando el orgullo desmedido llama a la puerta, el juicio sale volando por la ventana", comentó David Levy, un profesor de sicología en la Universidad Pepperdine.
La evaluación del estado de ánimo del acosado gobernador ha llevado a muchos a calificarlo de narcisista, fatuo, delirante, o en algunos casos de "chiflado".
"Los abogados defensores de Blagojevich podrían considerar una defensa por insania", escribió