Un saldo de diez muertos dejaron los enfrentamientos entre las tropas de Georgia y los osetios, en un conflicto cuyo desenlace, al que se habían comprometido las partes para conversar el viernes –con lo que se había establecido el alto el fuego-, parece tener un futuro incierto, ante la reanudación de los combates.
Kaja Lomaia, secretario del Consejo Nacional de Seguridad Georgiano, declaró, efectivamente, que "los separatistas abrieron fuego en las localidades georgianas de Prisi y Tamaraheni y nosotros tuvimos que responder". Un reportero de Reuters aseguró haber visto y oído el intercambio de disparos.
Con anterioridad, el Ministerio del Interior informaba que los choques que ocurrieron hoy jueves habían muerto diez georgianos, entre civiles y efectivos de las fuerzas de paz.
Tregua efímera
Un cese al fuego unilateral, anunciado por el presidente georgiano Mijail Saakashvili a pocas horas antes de que se reanudaran los combates, se reflejó en la orden dada a las tropas de Georgia de no responder con fuego a los separatistas, a la vez que el mandatario propuso a Rusia como garante de la autonomía que el país del Cáucaso ofrece a Osetia del Sur.
"Como Comandante Supremo del país ordené a las unidades de la policía y al batallón de paz georgiano no responder al fuego que llevan a cabo en la zona del conflicto las formaciones armadas surosetas", indicaba Saakashvili en una intervención por televisión. "Tomé esta decisión, a pesar de que tenemos varios muertos y numerosos heridos a causa de los incesantes ataques (surosetas), porque debemos poner fin a los enfrentamientos armados e iniciar negociaciones sin demora".
La región ubicada en la frontera entre Georgia y Rusia es testigo de un escenario cada vez más complicado. Día a día aumentan los temores de que se desencadene una guerra, sobre todo después de que este jueves se intensificaran los combates entre las fuerzas georgianas y los separatistas. Las explosiones y el ruido de las armas automáticas pueden oírse desde los poblados que rodean a la capital de la región, Tskhinvali, ubicada a unos 100 kilómetros al norte de la capital de Georgia, Tbilisi, hacia la frontera montañosa de Rusia.
Citada por Reuters, una fuente de seguridad advirtió que las unidades especiales de la policía y la quinta brigada de tanques del Ejército de Georgia ya fueron trasladadas hacia Gori, a las puertas de Osetia del Sur. Se armó hospital militar de campaña en el camino principal y se pueden observar largas filas de ómnibus repletos de soldados georgianos. Rusia acusó a Georgia de prepararse para la guerra, una declaración que Tbilisi niega. Sin embargo, algunos pobladores locales están comenzando a dirigirse hacia Gori.