Luego, ofrecerán una rueda de prensa conjunta. Miles de policías se han desplegado en Roma para velar por la seguridad con motivo de la visita de Bush. Por la tarde, están previstas dos manifestaciones en contra de la presencia del presidente norteamericano en suelo italiano.
Pero en la sede de la Iglesia católica dos piquetes de honor, uno de la Guardia Suiza con sus uniformes de gala renacentistas y otro formado por los gentilhombres del Vaticano, recibieron al mandatario estadounidense en el patio de San Damaso del Vaticano. Bush llegó acompañado por su esposa, Laura, vestida con un traje negro y con su cabeza cubierta por una mantilla.
Benedicto XVI y el presidente de EEUU tienen previsto abordar diferentes temas de política internacional, entre ellos la situación en Oriente Próximo. También tienen previsto analizar "importantes asuntos de carácter ético y social que afectan a los pueblos del mundo", indicó el Vaticano pocos minutos antes del encuentro.
Por su parte, Bush anunció que llega al Vaticano "dispuesto a escuchar", con "el espíritu abierto" y el deseo de hablar de la lucha contra el hambre y las enfermedades en el mundo. El líder estadounidense advirtió de que quiere hablar con el Papa sobre la cuestión cubana, donde la Iglesia católica podría tener un papel de mediadora en caso de importantes cambios políticos.
Igualmente, anunció que hablará de la situación en Líbano y de las libertades religiosas en China. Bush fue recibido en tres ocasiones por el papa Juan Pablo II, la última el 4 de junio de 2004, un año después del comienzo de la guerra en Irak, muy criticada por el fallecido pontífice.
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