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El caso es llamativo por tratarse de un mandatario africano que fue juzgado y condenado por su propio país luego de que la justicia lo hallara culpable de genocidio y otros crímenes vinculados con la muerte de casi 2.000 personas durante la campaña de 1977-78 conocida popularmente como "terror rojo". Los jueces lo declararon culpable de instigar al genocidio, cometer genocidio, encarcelamiento ilegal y abuso de poder.
Mengistu se encuentra exiliado en Zimbabwe desde 1992 y fue convicto en ausencia tras un juicio de 12 años.
Si bien podría ser condenado a muerte cuando sea sentenciado el 28 de diciembre, para eso las autoridades de Zimbabwe deberán extraditarlo. El Presidente zimbabueño Robert Mugabe ya anunció dijo que no deportará a Mengistu si este se abstiene de formular declaraciones políticas o de hacer comentarios a la prensa.
El mandato de Mengistu
Mengistu, alias "el carnicero de Adis Abeba", capital del país, gobernó con mano férrea de 1974 a 1991 después que su junta militar puso fin al reinado del emperador Haile Selassie, a quien asesinó. Algunos especialistas sostienen que unos 150.000 universitarios, intelectuales y políticos fueron muertos en una depuración nacional lanzada por el régimen marxista de Mengistu, aunque nadie lo sabe con seguridad.
El primo del monarca, Mulugeta Aserate, de 55 años, dijo que los hombres de Mengistu acudieron a la casa de su familia en junio de 1974 y se llevaron a su padre. Tenía entonces 23 años y nunca volvió a ver a su padre. "Nos dijeron que se lo llevaban para interrogarle, pero luego me enteré que fue ejecutado sumariamente con otros 60", dijo Mulugeta a The Associated Press.
El exilio de Mengistu
Cuando fue derrocado en 1991 por un grupo insurgente encabezado por Meles Zenawi, ahora Primer Ministro de Etiopía, Mengistu se refugió en el régimen autoritario que preside Robert Mugabe en Zimbabwe, donde su ejército entrenó a los guerrilleros que combatieron contra el régimen blanco hasta lograr la independencia. El asilo fue mediado por Estados Unidos y Canadá para poner fin a la guerra civil etíope.
Mengistu se trasladó de una villa gubernamental en un suburbio de Harare, la capital de Zimbabwe, poco después de sobrevivir un intento de asesinato en 1995. Al parecer reside ahora en una granja en las afueras de Harare.
Mengistu fue juzgado con otros 72 de sus antiguos colaboradores, aunque solamente 34 de esas personas se encontraban en la sala el martes. Catorce murieron durante los 12 años de juicio y 25 fueron juzgados en ausencia.
Los rebeldes que derrocaron a Mengistu en 1991 estaban decididos a llevarlo a juicio y tan pronto llegaron al poder comenzaron los trámites para procesar a los acusados de graves violaciones de derechos humanos.
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