Cerca de 10,000 activistas, algunos de ellos ataviados con pelucas y narices de payasos, realizaron manifestaciones en diversas zonas alrededor del balneario de Heiligendamm, y unos 800 de ellos lograron llegar hasta la valla que protege el sitio de encuentros de los líderes y que se extiende por 12 kilómetros.
Algunas de las protestas incluyeron bloqueos en carreteras, incluida la que une el aeropuerto con la ciudad donde los presidentes y primeros ministros comenzaron a llegar para la cumbre de tres días que reúne a Alemania, Francia, Estados Unidos, Rusia, Japón, Gran Bretaña, Italia y Canadá, y durante el viernes también a los gobernantes de cinco naciones emergentes (Brasil, China, India, México y Sudáfrica) y algunos de países africanos.
La policía recurrió a chorros de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que lanzaban piedras.
Voceros de la policía dijeron que ocho agentes resultaron con heridas menores y que se reportó el arresto de 136 personas y la detención de otras 23.
“Si los podemos bloquear, si los almuerzos (de los líderes) demoran algunas horas, eso es muy bueno”, dijo Emil Begtrup-Bright, miembro del grupo izquierdista Foro Juvenil Socialista, en declaraciones al canal noticioso danés TV2.
Esta fue la segunda mayor protesta desde el fin de semana, cuando más de 400 policías y medio millar de manifestantes resultaron heridos durante violentas protestas contra la reunión. Unos 63 manifestantes permanecían detenidos después de los hechos de violencia del sábado en Rostock, una ciudad cercana al lugar de la cumbre.
Organizadores de las distintas protestas consideraron que éstas tuvieron éxito por haber llegado hasta la valla y haber bloqueado varios caminos.
“Exitosamente hemos tomado el control de todos los caminos que llevan a Heiligendamm”, dijo Christoph Kleine del grupo denominado Bloque G-8.
Unos 150 activistas de grupo autodenominado Ejército Payaso Insurgente Clandestino y disfrazados con pelucas, maquillaje y narices bloquearon uno de los dos caminos que llevan a la zona de Heiligendamm por varias horas. La policía los hizo moverse al final
“Tuvimos un gran día”, dijo un hombre del grupo, que sólo se identificó como Bob.
Las protestas provocaron el cierre temporal de un tren turístico que los organizaciones de la cumbre utilizan para transportar a los periodistas a la sede de la cumbre a través de la valla.
La policía, que ha prohibido las protestas cerca de la barrera y desplegó 16,000 agentes, dijo que la malla no fue violentada.
Los bloqueos a las carreteras no afectaron la llegada de los líderes, debido a que fueron transportados en helicóptero hasta Heiligendamm.