Los líderes del Grupo de los Ocho países más industrializados (G8) acordaron reducir sus emisiones de gases con efecto invernadero en al menos un 50% para 2050, dijo este martes el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, según un despacho de AFP.
El club de las ocho naciones más ricas -integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia- también se puso de acuerdo para definir objetivos de reducción de los gases contaminantes a medio plazo, país por país, para luchar contra el calentamiento de la Tierra, añadió Fukuda.
Esta es la primera vez que Estados Unidos acepta una meta de reducción de gases con efecto invernadero. La primera economía mundial nunca se adhirió al Protocolo de Kioto, que expira en 2012, y hasta ahora buscaba un acuerdo más amplio que incorporara a grandes economías emergentes como China e India.
La declaración "no sólo habla de compartir la visión de una sociedad con bajas emisiones de dióxido de carbono, sino que expresa la visión del G8 que están buscando -junto a las otras partes de la Convención de la ONU- para considerar y adoptar la meta de lograr al menos una reducción de 50%" de las emisiones, dijo Dan Price, consejero del presidente George W. Bush para asuntos económicos internacionales. "En nuestra visión, y en la visión de los líderes reunidos, esto representa un progreso sustancial en relación al año pasado", sostuvo.
Aún a expensas de comprobar los detalles del documento, que será dado a conocer en las próximas horas, habrá que ver de qué manera supone un avance respecto al suscrito el mes de junio de 2007 en Alemania. En aquella ocasión, como ahora, se acordó reducir drásticamente la emisión de CO2, incluso se llegó a hablar de ese 50% que sale a colación ahora y al que Estados Unidos presentó su negativa.
Habrá que ver si ese número es fijo y se acepta por parte de todos y si forma parte de ese compromiso internacional que deberá sustituir al protocolo de Kioto.
Petróleo y alimentos: "Un serio desafío a la estabilidad"
Los líderes del G8 concluyeron que los precios récord del petróleo y los alimentos plantean un "un serio desafío a la estabilidad del crecimiento mundial, tienen serias implicancias para los más vulnerables y aumentan la presión inflacionista en el mundo". Por eso, "tomarán las medidas apropiadas (...) de manera individual y colectiva, para asegurar el crecimiento y la estabilidad en nuestras economías y a nivel mundial".
Además, llamaron este martes a los países productores de petróleo a aumentar su capacidad de producción de crudo para enfrentar la creciente demanda mundial y enfriar los precios récord. "Del lado de la oferta, las capacidades de producción y refinación deben ser aumentadas a corto plazo. También se necesitan esfuerzos conjuntos para expandir las inversiones en la exploración, la producción y la refinación a mediano plazo", señalaron. "Del lado de la demanda, es importante hacer más esfuerzos para mejorar la eficiencia energética así como buscar la diversificación energética", agregaron.
El precio del petróleo alcanzó un récord histórico a más de 146 dólares la semana pasada, más del doble que hace un año.
Asimismo, el G8 estimó que los mercados financieros mundiales aún se enfrentan a "serias tensiones" pese a las mejoras de los meses recientes.